Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

España reitera su apoyo a la OPAQ y pide el "inmediato cese" de los ataques con armas químicas en Siria

El Gobierno de España ha manifestado este miércoles su "grave preocupación" por el informe de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que confirma el uso de gas sarín en el ataque perpetrado en Jan Sheijun el 4 de abril, al tiempo que ha reclamado el "inmediato cese" de los ataques con armas químicas en Siria.
"España expresa su grave preocupación por las conclusiones contenidas en el reciente informe emitido por el Equipo de Investigación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), en el que confirma el uso de arma química en el ataque perpetrado el pasado 4 de abril de 2017 en la localidad siria de Khan Sheikoun, en la provincia de Idlib", ha afirmado, en un comunicado, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación español.
"España condena en los términos más enérgicos el uso de arma química en cualquier circunstancia pues constituye un crimen de guerra prohibido por el Derecho Internacional", ha añadido el departamento que dirige Alfonso Dastis.
El Gobierno de España ha considerado que "es imperativo el inmediato cese de los ataques con armas químicas en Siria" y que "sus responsables deben ser identificados para que rindan cuentas ante la justicia".
"España reitera su apoyo a la OPAQ y al trabajo que vienen desarrollando sus Equipos de Investigación y el Mecanismo de Investigación Conjunto OPAQ-Naciones Unidas que, en cumplimiento de su mandato, deberá investigar estos hechos para atribuir la responsabilidad de los mismos", ha concluido.
El ataque químico en Jan Sheijun acabó con la vida de un centenar de personas el 4 de abril. Los rebeldes culparon a las fuerzas del régimen que preside Bashar al Assad del ataque pero tanto Rusia como el Gobierno de Damasco han negado ser los responsables.