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El referéndum de Escocia, una independencia con muchos interrogantes

Los escoceses deciden el próximo 18 de septiembre si rompen la unión sellada con Inglaterra en 1707. Pero pese a que en los últimos meses los partidarios de la independencia, con el ministro principal Alex Salmond como abanderado, se han esforzado en poner en valor los beneficios que ello conllevaría, lo cierto es que son aún muchos interrogantes por aclarar.

¿Cuál sería la moneda de una Escocia independiente?
Salmond ha defendido en todo momento que Escocia mantendría la libra esterlina como moneda, algo que rechazan tanto el Gobierno británico como los principales partidos. El propio primer ministro, David Cameron, lo dejó bien claro durante su visita de este miércoles a Edimburgo: la salida de Reino Unido supone la salida de la libra.
También el Banco de Inglaterra ha mostrado sus dudas. Su gobernador, Mark Carney, ha prevenido de que Escocia necesitaría una gran reserva de libras si adoptara esta moneda sin contar con el beneplácito de Reino Unido.
Otra de las opciones que se barajan pasan por mantener la libra pero no una unión monetaria con el resto de Reino Unido, la adopción del euro, algo que llevaría tiempo, y la creación de una nueva moneda propia, que permitiría al nuevo estado tener un mayor control sobre su política monetaria.
¿Es viable económicamente una Escocia independiente?
Para Salmond sin lugar a dudas lo es, pero son muchos los expertos que creen que sería un fracaso. Uno de ellos ha sido el Nobel de Economía Paul Krugman que, en un artículo publicado en el 'New York Times', ha advertido de los riesgos que plantea optar por la secesión.
"Tengo un mensaje para los escoceses: estad asustados, estad muy asustados. Los riesgos de ir por vuestra cuenta son enormes. Podéis pensar que Escocia puede convertirse en otra Canadá, pero es mucho más probable que termine convirtiéndose en una España sin el sol", ha subrayado.
Salmond confía principalmente en los ingresos procedentes de la explotación de los hidrocarburos en el Mar del Norte. Por ahora, se da por hecho que Escocia se quedaría con el 91 por ciento de los impuestos procedentes del petróleo que se extrae de esta zona en base a la delimitación entre Escocia e Inglaterra.
Por otra parte, existe el riesgo muy real de que varias empresas financieras, pero también otras entidades, opten por trasladarse hacia el sur si se produce la independencia. Este mismo jueves los bancos británicos parcialmente nacionalizados Lloyds y RBS anunciaron que se trasladarán a Londres en caso de secesión. El propio Royal Bank of Scotland también ha dicho que no descartaba esta opción.
¿Estaría Escocia dentro de la Unión Europea?
Esta es sin duda otra de las interrogantes que más debate generan. Desde Bruselas, se ha dejado claro que cualquier nuevo estado deberá solicitar su adhesión y cumplir con todos los requisitos antes de poder entrar en el 'club', una entrada que además debe ser avalada por los 28 estados miembros.
Las circunstancias internas en países como España o Bélgica, donde hay movimientos independentistas muy activos, podrían llevar a estos a vetar la entrada de Escocia. Sin embargo, eso es algo que no entra en los planes de Salmond, que ve factible lograr la adhesión en un plazo de entre 15 y 18 meses, habida cuenta de que en el territorio ya se aplica todo el acervo comunitario.
Por otra parte, se da la paradoja de que la salida de Escocia de Reino Unido podría desencadenar en último término la salida de este último país de la UE. Cameron ha prometido que si gana las elecciones del próximo año convocará un referéndum sobre la pertenencia a la UE para mediados de 2017. En dicha consulta no votarían ya los escoceses, tradicionalmente mucho más proeuropeos que sus vecinos ingleses, por lo que el resultado podría ser favorable a salir de la UE.
¿Seguirá siendo Isabel II la reina de los escoceses?
Sí, ya que lo que votan los escoceses es la ruptura de la unión con Inglaterra pero no la unión de las coronas, que se produjo en 1603 cuando el rey Jaime VI de Escocia se convirtió en Jaime I de Inglaterra, según ha explicado a 'The Guardian' el profesor de derecho constitucional de la Universidad de Glasgow Adam Tomkins.
No obstante, el ministro de Justicia escocés, Kenny MacAskill, ha dejado entrever la posibilidad de que en un futuro se celebre una consulta en la que los escoceses decidan si el país sigue siendo una monarquía o pasa a convertirse en república. "Eso deberá ser Escocia quien lo decida", dijo.
Aunque en los últimos meses han sido muchas las voces desde todos los espectros de la sociedad que se han pronunciado a favor y en contra de la independencia, desde actores a escritores pasando por deportistas y empresarios, Isabel II no ha querido pronunciarse sobre la consulta.
Esta misma semana un portavoz de Buckingham Palace recordó la "imparcialidad" de la soberana, que "está por encima de la política y aquellos que están en cargos políticos tienen la obligación de garantizar que así sigue siendo". "Su Majestad es de la firme opinión de que este es un asunto del pueblo de Escocia", agregó.
¿Qué le pasa al Gobierno británico si Escocia se independiza?
En principio nada, puesto que no hay ninguna norma que contemple que tenga que dimitir. El propio Cameron ha dicho en varias ocasiones que no dimitirá si se produce la secesión, pero lo cierto es que si ésta se produjera sería un revés no sólo para el Ejecutivo, sino para toda la clase política de Londres.
Además, se produciría meses antes de las elecciones generales de mayo de 2015, unos comicios en los que todavía votarían los escoceses, ya que el calendario prevé la independencia para el 24 de marzo de 2016. Esta paradoja ha hecho que hayan surgido algunas voces a favor de que se aplacen las elecciones, pero no parece que vaya a ser el caso.
Por otra parte, la secesión también generará a la larga un cambio en el panorama político en el Parlamento británico. Los escoceses han votado en los últimos 20 años principalmente por los laboristas --actualmente ocupan 41 de los 59 escaños elegidos en Escocia--, mientras que apenas han dado a los conservadores uno o dos representantes.
Así las cosas, podría darse la circunstancia de que el líder de los laboristas, Ed Miliband, consiguiera convertirse en el próximo primer ministro en 2015 gracias a los votos de los escoceses, para apenas un año después perder su mayoría parlamentaria con la salida de los diputados por Escocia al producirse la independencia.
¿Qué ocurrirá con el 'Trident'?
El 'Trident' es el sistema de disuasión nuclear que tiene Reino Unido compuesto por cuatro submarinos con cabezas nucleares y que tiene su base en Escocia. El Partido Nacionalista Escocés (SNP) de Salmond reclama la retirada de estos submarinos de su territorio durante el primer mandato del Parlamento tras la independencia, pero por el momento el Gobierno británico no lo ve factible.
La salida del 'Trident' supondría buscar un nuevo lugar dentro de Reino Unido para su emplazamiento, algo que se antoja complicado, por lo que los expertos coinciden en que ésta es la mejor moneda de cambio que tiene Salmond para negociar en caso de la victoria del 'sí' las condiciones de la independencia.