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El Ejército de Siria y Hezbolá atacan posiciones del Frente Fatá al Sham en la región de Qalamun

El Ejército de Siria y el partido-milicia chií libanés Hezbolá han atacado este martes posiciones del Frente Fatá al Sham --antiguo Frente al Nusra-- en la región de Qalamun, ubicada cerca de la frontera con Líbano.
Según las informaciones recogidas por la cadena de televisión libanesa Al Manar, vinculada a Hezbolá, el ataque se ha saldado con "muchos" milicianos "muertos o heridos", sin facilitar un balance.
El ataque ha tenido como objetivo las posiciones del grupo en la localidad de Flita, ubicada cerca de la localidad libanesa de Arsal, pero en el lado sirio de la frontera.
El Frente Fatá al Sham y el grupo yihadista Estado Islámico se encuentran desplegados en la montañosa frontera entre Líbano y Siria y han utilizado el terreno para lanzar ataques contra las fuerzas de seguridad libanesas.
Los insurgentes sirios han intentado utilizar Arsal como base y en 2014 el Frente al Nusra y el Estado Islámico la invadieron en poco tiempo, capturando a decenas de soldados y policías libaneses. Posteriormente decapitaron y fusilaron a varios de ellos, antes de liberar al resto en diciembre de 2015.
El Ejército de Líbano y Hezbolá han llevado a cabo numerosas operaciones contra los yihadistas para intentar evitar su infiltración y que perpetren atentados en el país.
La participación de Hezbolá en la guerra de Siria es presentada por el grupo tanto como una defensa ante los yihadistas suníes en Siria que han prometido exterminar a todos los chiíes, en referencia principalmente a Estado Islámico, y como vía para proteger al bloque regional respaldado por Irán que ha sustentado a Hezbolá desde hace tiempo.
Hezbolá se ha convertido en un actor indispensable de la coalición de fuerzas respaldadas por Irán y Rusia que ha sido fundamental para mantener al presidente sirio, Bashar al Assad, en el poder y para combatir al amplio abanico de grupos rebeles y yihadistas que buscan derrocarle.
La participación del partido-milicia en el conflicto supuso una violación de la Declaración de Baabda, firmada por todas los partidos políticos del país, que estipula la neutralidad de Líbano ante los eventos en la región, limitando su papel al control de la frontera y el tráfico de armas y combatientes.