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Los cooperantes americanos superan el ébola con el suero experimental

Rodeado de las únicas personas con las que el médico estadounidense infectado de ébola en Liberia,  ha mantenido contacto durante casi un mes, Kent Brantly, de 33 años, ha comparecido ante los medios  antes de abandonar el hospital tras haber recibido el alta. Brantly fue repatriado por Estados Unidos a principios de mes y trasladado desde África Occidental al Hospital Universitario de Emory en Atlanta, donde el cooperante ha recibido el tratamiento experimental que hasta este momento sólo había sido probado en monos y que también pudo recibir el cooperante español, Miguel Pajáres, aunque, por desgracia,  sin el mismo efecto. La misionera de 59 años que fue repatriada días después que Brantly, también ha recibido el alta, pero a diferencia de su compañero, aún se encuentra débil, por lo que deberá continuar en reposo, eso sí, fuera del hospital. La  Organización Mundial de la Salud elevó el miércoles a nivel máximo la alerta sobre  viajes a Guinea, Sierra Leona, Liberia y Nigeria, donde el brote de ébola, que se transmite por contacto directo con la sangre u otros fluidos corporales, ya se ha saldado con al menos  1.350 fallecidos.