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Dimite la viceministra de Empleo sursudanés ante la falta de voluntad para aplicar el acuerdo de paz

La viceministra de Empleo y Servicios Públicos de Sudán del Sur, Nasike Allan Lochul, ha presentado su dimisión este viernes ante la falta de voluntad por parte del presidente, Salva Kiir, y de los miembros de su gabinete, para aplicar el acuerdo de paz sellado en 2015.
"Como política que tiene interés en servir a su pueblo, he decidido abandonar este falso Gobierno transicional de unidad nacional por la falta de voluntad política para aplicar la resolución del acuerdo que puso fin al conflicto en la república de Sudán del Sur", ha señalado en una carta recogida, entre otros medios, por el diario 'Sudan Tribune'
Asimismo, ha señalado que "los discursos de incitación al odio que pronuncian tanto el presidente como altos cargos de su Gobierno y altos mandos del Ejército" también la han impulsado a dejar su cargo, ha añadido.
Allan Lochul ha declarado su lealtad a la facción opositora, liderada por el exvicepresidente y principal rival de Kiir, Riek Machar, señalando que ésta sí tiene una visión para transformar y unificar el país, más de lo que la tiene el actual presidente.
"Declaro mi lealtad al Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-En Oposición (SPLM-IO), que está trabajando sin descanso para ayudar a evitar un colapso catastrófico de nuestra nación, confiando en la base para el apoyo y que tiene una visión para hacer que este país sea para las 64 tribus", ha añadido.
"Es por todo esto que dejo el actual régimen tirano de Yuba para unirme a las voces de la libertad y la democracia, al SPLM-IO, para proteger a los inocentes y a la gente humilde", ha concluido.
Hasta su dimisión, Allan Lochul había sido miembro del Parlamento, en representación de Ecuadoria Oriental, una posición por la que fue elegida en 2005 y que retuvo durante 2010 y tras la secesión de Sudán, en 2011.
DIÁLOGO NACIONAL
Kiir ha hecho esta semana un llamamiento a la apertura de un diálogo nacional para poner fin a los tres años de guerra civil en el país, si bien su rival, Machar, ha rechazado participar en él si está liderado por el actual mandatario.
En sus declaraciones, el mandatario ha asegurado "estar muy preocupado por la dirección actual del país", y "especialmente por las informaciones sobre las crecientes tensiones, divisiones y odio".
"Tenemos la responsabilidad moral y constitucional de proteger y preservar la unidad de nuestro pueblo, poner fin al sufrimiento, recuperar la economía y centrarse en la construcción del Estado y la nación", ha agregado.
Por ello, ha defendido que "es necesaria la participación del pueblo sursudanés para restaurar la paz y la tranquilidad en el país", destacando la importancia de la unidad nacional a tal fin.
Machar ha explicado que el SPLM-IO considera que el diálogo nacional debe ser "un medio para establecer un Estado legítimo".
"Hubo otra oportunidad para el diálogo nacional, la reconciliación nacional y el proceso de recuperación tras la firma del Acuerdo para la Resolución del Conflicto", ha recalcado, lamentando que "sin embargo, fue aplastada cuando Kiir (...) dirigió operaciones militares en Yuba entre el 8 y el 11 de julio".
El SPLM-IO se ha referido así a los combates registrados en esas fechas en la capital del país entre el Ejército y milicianos leales a Kiir, en los que murieron 300 personas.
"Si el presidente Salva Kiir es sincero sobre el diálogo nacional (...), en vez de decretar la paz, debería permitir que el acuerdo que dice estar aplicando establezca un tribunal híbrido de justicia", ha agregado.
En este sentido, ha manifestado que el SPLA-IO "está preparado para hacer frente a la justicia", asegurando que sus acciones "son correctas".
EL REPUNTE DEL CONFLICTO
La violencia ha ido en aumento en el que es el país más joven de África desde julio de 2016, cuando se retomaron los combates entre las fuerzas leales al presidente y los combatientes leales a Machar.
La rivalidad entre Kiir, de etnia dinka, y Machar, que es nuer, se tradujo en un primer conflicto en diciembre de 2013, cuando el presidente del país decidió cesar a Machar como su 'número dos'.
El conflicto entre los dos bandos terminó con un acuerdo de paz firmado en agosto de 2015 y que implicaba el regreso de Machar a para que volviera a ser nombrado vicepresidente del país, nombramiento que llegó en abril de 2016.
Sin embargo, las continuas violaciones del pacto y los graves combates de julio llevaron al cese de Machar, que fue relevado en el cargo por el general Taban Deng Gai.
ADVERTENCIA SOBRE UNA GUERRA ÉTNICA GENERALIZADA
Este mismo miércoles, la ONU ha alertado de que el país está al borde de una guerra étnica generalizada a menos que la comunidad internacional intervenga y convenza a las partes enfrentadas de entablar un diálogo que lleve de forma definitiva a la paz.
Durante una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, ha subrayado que "con el inicio de la estación seca, Sudán del Sur está al borde de un desastre".
Así, ha argumentado que las condiciones meteorológicas hacen que sea más probable que haya "enfrentamientos entre las fuerzas gubernamentales y los combatientes de grupos armados en múltiples frentes".
"Las informaciones desde el terreno indican un creciente proceso de armamento, reclutamiento y entrenamiento de sus fuerzas por ambas partes" en varias zonas y "muchos temen que se dan las condiciones para que el conflicto tome una mayor dimensión étnica y escale a una violencia masiva y generalizada", ha advertido.
En la misma línea se ha expresado la responsable de la comisión de la ONU sobre Derechos Humanos en Sudán del Sur, Yasmin Sooka, quien ha defendido que la comunidad internacional aún puede evitar un genocidio "como el de Ruanda" en el país si se despliega una fuerza de protección de 4.000 efectivos y se establece un tribunal para juzgar las atrocidades cometidas durante el conflicto.