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Daniel Ortega asume su nuevo mandato como presidente de Nicaragua tras su imponente victoria electoral

El presidente de la Asamblea de Nicaragua, Gustavo Porras, ha juramentado a Daniel Ortega como nuevo presidente del país, quien inicia este martes su tercer mandato presidencial consecutivo tras una imponente victoria que superó el 70 por ciento de los votos en los comicios del pasado mes de noviembre.
Porras ha sido el encargado de colocar la cinta presidencial a Ortega y también de juramentar como vicepresidenta a la esposa del presidente, Rosario Murillo Zambrana, quien era, además de primera dama, compañera de fórmula electoral del líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega obtuvo una imponente victoria en los comicios del 6 de noviembre, a los que ya llegaba como claro favorito, con los sondeos apuntando a más de 60 puntos porcentuales de ventaja.
Estos números son prueba de la gran popularidad que ha cultivado en la última década y que, de acuerdo con el Latinobarómetro más reciente, le convierten en uno de los líderes más queridos por sus ciudadanos, en contraste con muchos de sus colegas regionales.
El apoyo popular se debe a lo que incluso sus detractores han reconocido como una gestión prudente que le ha permitido combinar los programas sociales que constituyen el sistema de bienestar nicaragüense con el impulso económico.
Ortega ha confeccionado una política fiscal --aplaudida por el Fondo Monetario Internacional (FMI)-- con la que ha conseguido reducir la pobreza 13 puntos porcentuales desde su vuelta al poder, en 2007, al tiempo que ha convertido a Nicaragua en un destino atractivo para la inversión privada.
Además --y a pesar de estar en una región sumida en la violencia--, Ortega ha sabido mantener a raya a las peligrosas pandillas que han devorado los vecinos Honduras, Guatemala y El Salvador, el llamado Triángulo Norte, lo que arroja unos datos de criminalidad relativamente bajos.
Sus alianzas en política exterior también han contribuido a mantener una paz peleada durante décadas. Ortega ha jugado a dos bandas: con la Venezuela bolivariana que le ha abastecido de 'petrodólares' y Estados Unidos, su principal socio comercial.