Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El líder norcoreano presume de artillería

Baterías listas y cargadas, Kim Jong Un preparado para dar la orden, van a asistir al mayor ejercicio de entrenamiento de artillería de largo alcance del ejército de Corea del Norte. Se trata de un ataque silumado a su vecino del Sur, más concretamente, a la sede del Gobierno y a las oficinas de su presidenta, hacia la que el joven dictador tiene especial inquina. Sobre todo desde que Park Geun-hye amenazó con derrocarle después de la prueba nuclear que Pyongyan llevó a cabo a principios de año. Kim Jong Un ha ordenado a su ejército que esté en alerta máxima. Quiere demostrar así que están listos para atacar en cuanto él lo pida en pos de la ansiada reunificación coreana. Bajo su régimen, claro. Propaganda de este estilo es algo habitual en Corea del Norte, y aunque bien es cierto que en esta demostración se repiten los mismos disparos desde distintas cámaras, la tensión bélica se ha incrementado en las últimas semanas. No sólo contra Corea del Sur. También contra su otro eterno enemigo, Estados Unidos. Sin ir más lejos, la televisión norcoreana ha emitido también un anuncio, en el que, tras las típicas soflamas, se representa un ataque nuclear a Washington, el Capitolio y la Casa Blanca.