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La Casa Blanca defiende la decisión de Trump de invitar a EEUU a Duterte

La Casa Blanca ha defendido este domingo la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de invitar al país a su homólogo filipino, Rodrigo Duterte, a pesar de las acusaciones sobre la violación de Derechos Humanos en el país asiático.
El jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, ha destacado que la invitación ha sido enviada debido a la importancia de acercar posturas entre Washington y sus aliados respecto a la amenaza que supone Corea del Norte.
"Este es un problema a un nivel diferente y necesitamos cooperación entre nuestros socios en el sureste asiático", ha dicho, durante una entrevista concedida a la cadena de televisión estadounidense ABC.
"El asunto que está sobre la mesa es Corea del Norte, y ahora mismo no hay nada a lo que haga frente este país y la región que sea más importante que lo que está pasando en Corea del Norte", ha argumentado.
Priebus ha declinado pronunciarse sobre la situación de los Derechos Humanos en Filipinas, y, si bien ha subrayado que la invitación a Duterte "no significa que los Derechos Humanos no importen", ha agregado que "los asuntos a los que se hace frente respecto a Corea del Norte son tan importantes que es necesaria una cooperación a cierto nivel con tantos socios en la zona como sea posible".
"Si no tenemos a toda nuestra gente unida, ya sean buenos, malos, gente que querríamos que lo hiciera mejor en su país, no importa. Tenemos que estar todos en el mismo lado", ha remachado.
Trump invitó a Duterte a visitar la Casa Blanca durante una conversación telefónica que mantuvieron el sábado, en la que compartieron impresiones sobre la amenaza que supone Corea del Norte.
En la actualidad existe un clima de tensión en la península coreana tras los últimos ensayos nucleares y balísticos llevados a cabo por Pyongyang, criticados por la práctica totalidad de la comunidad internacional.
Corea del Norte justifica su escalada nuclear y militar por la necesidad de defenderse de lo que considera movimientos provocadores de Corea del Sur y Estados Unidos.
Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra porque solamente firmaron un armisticio para cesar indefinidamente las hostilidades después de enfrentarse entre 1950 y 1953.