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Camerún rechaza las denuncias de Amnistía sobre torturas a detenidos por presuntos lazos con Boko Haram

El Gobierno de Camerún ha rechazado este jueves las denuncias de la organización no gubernamental Amnistía Internacional (AI) sobre las torturas que habrían sufrido cientos de personas detenidas en el país por su presunto apoyo a la secta islamista nigeriana Boko Haram.
El ministro de Información, Isa Tchiroma Bakari, ha resaltado que, con su informe, la ONG "se ha convertido en una herramienta de propaganda (de Boko Haram)", según ha informado la cadena de televisión británica BBC.
Así, ha defendido que las fuerzas de seguridad "luchan para proteger la integridad física" de Camerún, resaltando que "no hay necesidad de que el Ejército mate a civiles inocentes".
"¿Por qué Amnistía Internacional no pide a (el líder de Boko Haram, Abubakar) Shekau que nos deje en paz?", se ha preguntado.
Horas antes, AI publicó un informe titulado 'Las cámaras de tortura secretas de Camerún: violaciones de los Derechos Humanos y crímenes de guerra en la lucha contra Boko Haram', que incluye decenas de testimonios y pruebas gráficas, documenta un total de 101 casos de detención en aislamiento y torturas en más de 20 instalaciones de las autoridades entre 2013 y 2017.
"Hemos condenado de forma reiterada e inequívoca las atrocidades y crímenes de guerra cometidos por Boko Haram en Camerún --AI calcula que el grupo ha matado a más de 1.500 civiles en el país desde 2014--, pero nada puede justificar la cruel y difundida práctica de la tortura por parte de las fuerzas de seguridad contra cameruneses normales y corrientes", dijo el director de AI para África Central y Occidental, Alioune Tine.
Así, indicó que ciudadanos cameruneses "son arrestados de forma habitual sin prueba alguna y obligados a soportar dolores inimaginables", recalcando que "estas violaciones horribles equivalen a crímenes de guerra".
"Dado el peso de las pruebas descubiertas, las autoridades deben iniciar inmediatamente investigaciones independientes sobre estas prácticas de detención y aislamiento y tortura, incluyendo una potencial responsabilidad individual y de cadena de mando", manifestó.
La ONG ha resaltado que escribió en abril de este año a las autoridades camerunesas para hacerlas conocedoras de los hallazgos, sin que Yaundé se haya pronunciado al respecto.
La mayoría de las víctimas fueron torturadas en dos centros de detención no oficiales, la sede del Batallón de Intervención Rápida (BIR) en Salak, cerca de la localidad de Maroua, y una instalación en Yaundé gestionada por los servicios de Inteligencia y ubicada cerca del Parlamento.
El informe recoge además la presencia de personal estadounidense y francés en la base del BIR en Salak y reclama a los gobiernos de estos países que investiguen hasta qué punto conocían las torturas y detenciones ilegales.
"Dada la frecuente y posiblemente prolongada presencia de su personal militar, el Gobierno de Estados Unidos y otros socios internacionales deberían investigar el grado en el que su personal era consciente (...) y si tomaron medidas para informar a su jerarquía y a las autoridades camerunesas", apuntó Tine.
AI escribió a las embajadas de ambos países en Camerún el 23 de junio de 2017. Si bien la Embajada estadounidense respondió el 11 de julio, la francesa no ha contestado.
"Los oficiales a cargo de estas instalaciones de detención deben ser investigados por su presunta responsabilidad de cadena de mando en las acusaciones sobre detención en aislamiento, tortura, muerte bajo custodia y desapariciones forzosas", remachó Tine.