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Burundi lleva a cabo registros en viviendas de ciudadanos belgas y apunta a un posible complot

La Policía de Burundi ha llevado a cabo este jueves registros en viviendas de ciudadanos belgas, en medio de las acusaciones contra diplomáticos del país europeo por actuar contra la nación africana.
El portavoz de la Policía, Pierre Nkurikiye, ha afirmado que las operaciones "de control" han tenido lugar contra "sospechosos agrupados cerca de residencias de diplomáticos belgas en el barrio de Zeimet", en la capital del país, Buyumbura.
Asimismo, ha señalado que los sospechosos habrían sido alojados en las mismas "posiblemente con la misión de minar la seguridad del Estado", según ha informado el diario burundés 'Ikiriho'.
Nkurukiye ha detallado que los sospechosos son de nacionalidad belga, guineana, senegalesa, ruandesa y burundesa, agregando que por el momento no se han producido arrestos.
"La operación no ha afectado a las residencias de diplomáticos, ya que tanto ellos como sus equipos de seguridad cuentan con inmunidad diplomática", ha dicho, si bien ha advertido de que "en caso de flagrante delito, podrían ser registradas".
Las tensiones entre Burundi y Bélgica --antigua metrópoli-- han aumentado drásticamente en el marco de la crisis política en el país africano, que Buyumbura achaca en parte a Bruselas.
LA CRISIS POLÍTICA
Burundi se encuentra en una crisis política desde que el presidente, Pierre Nkurunziza, anunciara en 2015 que se presentaría a la reelección --que posteriormente conseguiría--, lo que fue denunciado por la oposición como una violación de la Constitución.
El Tribunal Penal Internacional (TPI) ha asegurado que cerca de 450 personas han muerto en Burundi desde el estallido de la violencia durante las protestas y represión de las mismas tras el anuncio de Nkurunziza.
De hecho, el tribunal abrió hace unos meses una investigación preliminar sobre Burundi, centrada en los asesinatos, encarcelamientos, torturas, violaciones y otras formas de violencia sexual, así como desapariciones forzosas.
En repuesta, Burundi ha anunciado que abandonará el TPI y ha prohibido la entrada a tres investigadores de la ONU, además de rechazar una decisión de Naciones Unidas de establecer una comisión de investigación para estudiar la violencia.
La inestabilidad ha aumentado las tensiones étnicas en Burundi, cuya mezcla entre las etnias hutu y tutsi es parecida a la de Ruanda, que sufrió un genocidio en 1994.