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Bolivia inicia los trámites para la extradición de la funcionaria que dudó de la autonomía del avión de LaMia

El fiscal general de Brasil, Ramiro Guerrero, ha confirmado este martes que el Ministerio Público (Fiscalía) ya está realizando los trámites necesarios para solicitar a las autoridades judiciales de Brasil la extradición de Celia Castedo, exfuncionaria de la Administración de Aeropuertos y Servicios Auxiliares a la Navegación Aérea de Bolivia (AASANA) Celia Castedo, quien había dudado de la autonomía del avión de la compañía LaMia que se estrelló el pasado 28 de noviembre en Colombia.
"Se están haciendo los trámites ante la autoridad judicial que corresponde", ha indicado ante la prensa Guerrero. "Estamos realizando todos los actos judiciales para que esta señora pueda ser traída al país", ha añadido, según recoge la agencia boliviana de noticias ABI.
La Paz busca interrogar a Castedo por su papel en el accidente del avión de la aerolínea boliviana que se estrelló al sur de Medellín, matando a 71 de las 77 personas que viajaban en él.
Castedo, que ha sido señalada como la persona que expidió la autorización del plan de vuelo, solicitó refugio en Brasil, a donde huyó después de ser suspendida en la AASANA, organismo del que ha asegurado que ha sufrido presiones y hostigamiento desde el siniestro.
Sin embargo, ella misma ha matizado que el hecho de que el sello y su firma estén en el mencionado documento "representan un protocolo de recepción" pero "bajo ninguna circunstancia significa aprobación o autorización a una aeronave para la realización de un vuelo".
La exfuncionaria sostiene que a pesar de que ella misma solicitó un cambio en el plan de vuelo debido a sus dudas acerca de la autonomía de la aeronave para realizar la ruta prevista, "la decisión de mantener la información establecida" le fue comunicada por Álex Quispe --identificado como representante de LaMia-- 20 minutos antes de la salida del avión, indicando que "correspondía a una decisión tomada por el capitán de la aeronave".
El avión, en el que viajaban 77 personas --entre ellas, el equipo de fútbol de Brasil Chapecoense--, se estrelló en un cerro al sur de Medellín, a donde se dirigía para que el club se disputara la final de la Copa Sudamericana, dejando 71 muertos y tan solo seis supervivientes.
Según las informaciones de la investigación, el avión se precipitó porque no contaba con suficiente carburante como para cubrir la ruta prevista, desde el aeropuerto de Viru Viru, en la ciudad de Santa Cruz, hasta la ciudad colombiana.