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Yazidíes iraquíes, víctimas del ISIS

En el cementerio de Lalish, los yazidíes lloran a sus muertos. A pocos metros, en el templo sagrado, encienden 365 velas. Veneran al sol, la luz. En el campo de refugiados de Essian los 15.000, todos, son yazidíes, como Arzan Qasim, secuestrada y más tarde liberada. "A mí me soltaron porque era vieja. Mis hijos fueron asesinados. Me mandaron vídeos. Conseguí rescatar a mis nietos  y nueras pagando 70.000 euros de rescate". A su lado, Seva Haso lleva tres meses libre. Fue esclavizada durante tres años. “Me vendieron tres veces con mis ocho hijos también. Conseguí volver con cinco. El resto sigue el Raqqa, no tengo para el rescate piden por mi hija 15.000 dólares". En Bartella Mosul, los refugiados llegan hacinados como ganado. Hamse, yazidí, recuerda con amargura cómo perdió su mano. “Un vecino dijo que robe, llegó el Estado Islámico y me cortó la mano”. 4.000 yazidíes continúan secuestrados por el Estado Islámico. Un genocidio que Irak parece haber  olvidado.