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Alexis Tsipras vende optimismo en el discurso sobre el estado de la economía

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, se dirigió ayer a la nación a través de su discurso anual sobre el estado de la economía.

Este año lo hizo desde una tribuna distinta, la de una feria internacional en la ciudad norteña de Tesalónica, rodeado de empresarios y hombres de negocios. Tsipras asegura que Grecia "ya no es un Estado paria en Europa" y añadió que su país "se está transformando en un protagonista de los acontecimientos políticos en Europa con intervenciones específicas". Porque su gobierno, que acató las políticas de austeridad de las Instituciones Europeas, de la Troika, ha puesto en marcha el mayor plan de privatizaciones del mundo.

Ya vendió a finales del pasado año 14 aeropuertos a un consorcio alemán. Y este año cerró la venta del Puerto de Pireo, el mayor puerto comercial de Grecia, a un grupo chino. En Grecia las protestas sociales no se hacen esperar. Y precisamente mientras el primer ministro heleno explicaba sus planes para los próximos años, decenas de miles de personas marchaban por el centro de Tesalónica para protestar por los recortes, la crisis y las políticas de austeridad abrazadas por el gobierno de Tsipras.

Se sienten engañados y "estafados", así lo ha asegurado un representante de los manifestantes. Los seis años que lleva Grecia de rescate han hecho caer un 25% el PIB, la tasa de paro está en el 26% (más del 55% en el caso de los jóvenes) han cerrado un 30% de las empresas, ha habido más de un millón de despidos, los salarios han bajado de media un 38%, las pensiones un 45% y un cuarto de la población está bajo el umbral de la pobreza. Y la deuda continúa en aumento. Cuando empezó el rescate estaba en el 120% del PIB y ahora está ya en el 180%. Con todo, Tsipras intenta vender optimismo a los inversores internacionales. Un optimismo que no se nota, al menos, entre los griegos de a pie.