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Afganistán reclama formalmente a la ONU que retire las sanciones contra Hekmatyar

El Gobierno de Afganistán ha reclamado este lunes formalmente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que retire las sanciones contra el líder de Hezb-e-Islami, Gulbuddin Hekmatyar.
El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Tawab Ghorzang, ha afirmado que las autoridades se han reunido con miembros permanentes y no permanentes del organismo para trasladarles su petición.
Asimismo, ha indicado que el organismo ha entregado todos los documentos necesarios para la retirada de las sanciones contra el antiguo 'señor de la guerra', con el que Kabul firmó un acuerdo de paz en septiembre.
Por ello, Ghorzang ha argumentado que la retirada de las sanciones sería un paso adelante de cara a lograr la paz en Afganistán, según ha informado la agencia local de noticias Pajhwok.
Tras los reiterados fracasos en la iniciación de conversaciones con los talibán, el acuerdo con Hezb-e-Islami ofrece cierta esperanza de que el Gobierno afgano puede persuadir a otros grupos armados a que dejen el campo de batalla y se unan a un proceso político pacífico.
Sin embargo, los talibán cargaron duramente contra Hekmatyar por firmar la paz con las autoridades, acusándole de cometer "un gran crimen".
Hekmatyar, una de las figuras 'muyahidin' de más relevancia durante la guerra contra la Unión Soviética en los ochenta, fue uno de los señores de la guerra que se vieron involucrados en una cruenta guerra civil tras la salida de las tropas soviéticas del país, que se saldó con cientos de miles de muertos, la mayoría de ellos civiles.
Durante dicho conflicto, los milicianos de Hekmatyar fueron responsables de gran parte de la destrucción de Kabul debido a sus continuos bombardeos contra la capital, que provocaron miles de víctimas civiles.
Posteriormente, accedió al cargo de primer ministro entre 1993 y 1994 --y de nuevo por un breve periodo de tiempo en 1996--, antes de que los talibán se hicieran con el control de la capital, provocando su huida a Irán, donde permaneció durante seis años en medio de la desconfianza por parte de Teherán.
Finalmente, fue expulsado del país en 2002 en medio de presiones por parte del Gobierno de Estados Unidos y el recientemente establecido Ejecutivo afgano de Hamid Karzai tras la invasión estadounidense del país para expulsar a los talibán del poder.
Ese mismo año, emitió un comunicado para llamar a la 'yihad' contra Estados Unidos por su presencia en Afganistán, tras lo que fue declarado en 2003 como un "terrorista global" por el Departamento del Tesoro estadounidense.
Tras varios años en la clandestinidad y continuas amenazas contra Estados Unidos e Irán por supuesto respaldo a Washington durante la guerra contra el Gobierno talibán en 2001, Hezb-e-Islami resurgió con fuerza en 2008 con una serie de atentados contra las fuerzas de seguridad y las tropas de la coalición.