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Se cumplen 70 años de la muerte de Hitler

70 años de la muerte de HitlerGtres

Hace 70 años, el 30 de abril de 1945, Adolf Hitler y su esposa Eva Braun se suicidaron en el búnker de la Cancillería de Berlín. Moría así el instagador de la Segunda Guerra Mundial, una conflagración en la que murieron unas 50 millones de personas, incluidos los que perecieron en campos de concentración en el exterminio orquestado por el líder nazi y que aún estremece al mundo con el nombre de 'Holocausto'.

Berlín había pasado meses bajo los bombardeos estadounidenses y británicos y el 21 de abril las tropas del general soviético Nikolai Berzarin habían alcanzado los límites de la ciudad, desde el este. La capitulación personal del Führer se plasmó el 29 de abril, la noche en que se casó con Eva Braun, escribió un doble testamento, el privado y el político, y decidió suicidarse, al día siguiente, como también hicieron Joseph Goebbels y su esposa, Magda, tras envenenar a sus seis hijos. Dejó al mando de un Reich agónico a Karl Dönitz, quien, por no entregarse directamente al poder soviético, negoció a la desesperada una rendición parcial con los aliados occidentales.
Nacido el 20 de abril de 1889 en Braunau am Inn, una pequeña ciudad al norte de Austria, Hitler creció en una familia de clase media. A pesar de ser austriaco siempre se vio a sí mismo como alemán y mostró su odio a la monarquía de los Habsburgo renunciando a su ciudadanía después de presentarse como voluntario en el Ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial.
Asistió a la escuela en Linz, aunque nunca la terminó y a sus diecisiete años decidió mudarse a Viena para convertirse en pintor. Siempre se vio a sí mismo como un genio, era amante de las artes, de la arquitectura y de la música de Richard Wagner.
Hitler se afilió al Partido Obrero Alemán, precursor del Partido Nazi, en 1919, y se convirtió en líder de este en 1921. En 1923, tras el pronunciamiento en la cervecería Bürgerbräukeller de Múnich, Hitler intentó una insurrección, conocida como el Putsch de Múnich, tras cuyo fracaso fue condenado a cinco años de prisión. Durante su estancia en la cárcel redactó la primera parte de su libro Mi lucha (en alemán, Mein Kampf), en el cual expone su ideología junto con elementos autobiográficos. Liberado ocho meses después, en 1924, Hitler consiguió obtener creciente apoyo popular mediante la exaltación del pangermanismo, el antisemitismo y el anticomunismo, sirviéndose de su talento oratorio apoyado por la eficiente propaganda nazi y las concentraciones de masas cargadas de simbolismo.
Comenzó a difundir su doctrina de odio racial al ser elegido canciller de Alemania tras ganar las elecciones de 1932, representando al partido nacional-socialista (nazi). Un año después, a la muerte del presidente Paul von Hindenburg, se autoproclamó Führer, asumiendo así el mando supremo del Estado germano. Transformó la República de Weimar en el Tercer Reich y gobernó con un partido único basado en el totalitarismo y la autocracia de la ideología nazi.
El objetivo de Hitler era establecer un Nuevo Orden basado en la absoluta hegemonía de la Alemania nazi en el continente europeo. Su política exterior e interior tenía el objetivo de apoderarse de Lebensraum (‘espacio vital’) para los pueblos germánicos. Promovió el rearme de Alemania y tras la invasión de Polonia por la Wehrmacht el 1 de septiembre de 1939, se inició la Segunda Guerra Mundial. Con estos actos, Hitler violó el Tratado de Versalles de 1919 que establecía las condiciones de la paz tras la Primera Guerra Mundial.
Bajo la dirección de Hitler, las fuerzas alemanas y sus aliados ocuparon en 1941 la mayor parte de Europa y África del Norte. Esas ganancias territoriales decrecieron paulatinamente después de la batalla de Stalingrado, hasta 1945, cuando los ejércitos aliados derrotaron al ejército alemán.
En Alemania y en varios países Hitler lanzó una campaña de exterminio, especialmente contra seis millones de judí­os, en lo que se denominó posteriormente ‘Holocausto’, y contra quienes los nazis consideraban inferiores, como eslavos, negros, homosexuales y gitanos, así como todo aquel que se opusiera políticamente a sus planes.
En los últimos días de la guerra, durante la batalla de Berlín en 1945, Hitler se casó con su antigua amante, Eva Braun. El 30 de abril de 1945 los dos se suicidaron en el búnker de la Cancillería, para evitar ser capturados por el Ejército Rojo; posteriormente, sus cadáveres fueron quemados, aunque versiones que cuestionan esta verdad oficial sostienen que huyó a América Latina, donde vivió escondido, lo que ha dado lugar a novelas y películas en torno a esta teoría.