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Equo: Los verdes “en España somos ‘emergentes’, pero somos grandes en Europa”

Florent MarcellesiEquo

Florent Marcellesi es el cabeza de lista de Equo, un partido ecologista que define sus señas de identidad como "la defensa de la sostenibilidad, la democracia participativa, la justicia social, la equidad y los Derechos Humanos". Marcellesi es, además, el segundo en la lista de ‘Primavera Europea’, la coalición en la que se integra Equo junto a Colició Compromís, CHA, Democracia Participativa, PUM+J, PCAS, Caballas y SIEX en las elecciones europeas del próximo domingo. Este ingeniero y urbanista, especialista en cooperación internacional, de origen francés y residente en Bilbao, se define como "europeísta insumiso" y  defiende "la ecología política y la radicalidad democrática". Junto a sus compañeros de lista de Equo, se autodefinen como activistas, "gente normal, conectados con el día a día". En Equo, aspiran a una Europa que piense de forma democrática, solidaria y ecológica y subrayan que Los Verdes son el cuarto grupo político en el Parlamento Europeo, con capacidad de acción e influencia en la UE. Sus prioridades son la lucha contra la pobreza energética y la creación de empleo.

¿Qué claves diferencian a Equo de otros partidos?
Equo es miembro del Partido Verde Europeo, el cuarto grupo político en el Parlamento Europeo. Nosotros defendemos claramente la ecología política y la radicalidad democrática, es decir, tenemos una visión integral de tres patas importantes: justicia, ecología y democracia. Somos los únicos en defender este espacio que, además, está representado por 60 eurodiputados en el Parlamento Europeo.
¿Cómo se definiría la ‘ecología política’?
Es justicia social y justicia ambiental para hoy y para mañana, en el norte y en el sur, para mujeres y para hombres, y en armonía con el resto de seres vivos  y el planeta.
Muchos de los que candidatos de la lista de Equo al Parlamento Europeo se definen como “activistas”. ¿Qué aporta esta característica a la candidatura de Equo?
Claramente que somos gente normal, conectados con el día a día. Yo, por ejemplo, soy activistas en diferentes movimientos sociales y cooperativas: de consumo, de energía, de vivienda… También soy miembro de un huerto comunitario, estoy en un grupo comunitario para tener una moneda local en Bilbao…Es decir, que conocemos perfectamente las expectativas de las personas porque somos personas normales y corrientes y luchamos en el día a día para cambiar el mundo desde abajo. Pero, al mismo tiempo, vemos que hay un ‘techo de cristal’ cuando estamos abajo y necesitamos tener afinidades en las instituciones para tener un cambio más potente.  Por eso queremos estar en el Parlamento Europeo, para tener un pie en la calle y otro en las instituciones europeas.
¿Eso es posible? ¿No están las instituciones europeas muy alejadas de la calle?
No sólo es posible, sino que también es necesario porque al final Europa es uno de los espacios clave para enfrentarnos a los retos globales que tenemos, ya sean económicos, sociales, ecológicos o democráticos. Por ejemplo, el cambio climático o los paraísos fiscales que nos cuestan 2.000 euros de nuestro bolsillo al año. Si queremos enfrentarnos a problemas, a retos, que no conocen de fronteras necesitamos luchar a nivel supranacional y, en este caso, necesitamos a Europa, pero a otra Europa, porque ésta es la Europa de los mercados, de los lobbies y nosotros queremos una Europa de las personas, que piense de forma democrática, de forma solidaria, de forma ecológica.
La fuerza de los verdes europeos es un empuje para la coalición Primavera Europea, pero ¿tienen los mismos objetivos los verdes alemanes que los verdes españoles?
Por supuesto que tienen los mismos.  Estuve hace dos semanas en el inicio de la campaña en Berlín y estuvimos juntos los verdes alemanes, los verdes franceses, los verdes españoles…con el mismo mensaje en contra de las políticas de austeridad de la Troika, en contra de las políticas de recortes en Salud y Educación, en contra de la ‘contrarreforma ambiental’, que estamos sufriendo en Europa, sobre todo en España. El discurso era el mismo. Eso es muy interesante porque los verdes, cuando vamos a Europa, no vamos a defender intereses de nuestros Estados, sino que vamos a defender los intereses de la ciudadanía, es decir, que cualquier eurodiputado de los verdes va a defender a los ciudadanos que se encuentren en Polonia, en Alemania, en Francia o en España.
Una de las mayores áreas de preocupación en España, y donde mayor activismo ciudadano se aprecia, es en el tema de la vivienda. ¿Qué puede hacer Europa por los que pierden su casa en España?
El Parlamento Europeo dio el año pasado un premio de la Ciudadanía a la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca), reconociendo su trabajo de forma más que simbólica. Desde los verdes europeos estamos defendiendo a las personas desahuciadas, es decir, intentar  luchar contra las cláusulas abusivas que encontramos en los bancos y en otras entidades en torno a la vivienda. Aquí  hay que defender la vivienda digna, la vivienda decente. Y, además, desde un punto de vista ecológico.
¿Qué se puede hacer contra la pobreza energética?
Lo primero, reconocer el problema: el 15% de la población no se puede permitir el lujo de encender la luz ya sea por falta de empleo, por la tarifa de la luz debido al oligopolio energético y por la falta de políticas de ahorro energético. Hay que dar una triple respuesta: primero, creando empleos en sectores verdes (en agricultura ecológica, rehabilitación de edificios, energías renovables…). Segundo, cambiar el modelo de control energético, luchar contra los oligopolios y devolver el poder  a la ciudadanía para controlar la energía. Y tercero, poner en marcha una gran transición ecológica de los edificios que permita ahorrar energía.  A corto plazo, necesitamos  un Fondo Solidario europeo que permita aportar fondos para luchar contra la pobreza energética. Lo estamos pidiendo los verdes europeos y lo está pidiendo también, por ejemplo, el Comité Económico y Social de la UE porque reconocemos que la pobreza energética mata.
¿Cómo se da ese poder a la ciudadanía?
Nosotros pedimos democratizar Europa y reeuropeizar la democracia. Para hacer esto, exigimos, estamos luchando por un proceso constituyente europeo, que seamos los ciudadanos y las ciudadanas los que decidamos que tipo de Europa queremos. Y eso con una Asamblea Constituyente que redacte una Constitución Europea que tendrá que ser ratificada por la ciudadanía europea y por los pueblos europeos. También se trata de dar más poder al Parlamento Europeo, la institución más legítima de la UE porque es directamente elegida por la ciudadanía europea.  Y, si queremos devolver más poder a la ciudadanía, necesitamos más transparencia: una democracia que funciona es una democracia transparente. Y para eso necesitamos regular de manera clara los lobbies que se encuentran en Bruselas.
Se define como ‘insumiso europeo’. ¿Cómo casa esa definición con esta defensa del Parlamento Europeo y de un Constitución Europea?
‘Insumisos’ contra las políticas de la Troika, impulsadas y avaladas por el PP en España y también por todos los gobiernos socialistas y conservadores de la UE, por esa gran coalición europea que conocemos. Insumisos también contra el déficit democrático de la UE, contra el recorte de derechos para jóvenes, mujeres, migrantes y contra la contrarreforma ambiental. Pero ‘europeístas’ porque seguimos pensando que Europa es el espacio clave para luchar contra los problemas globales. Si pensamos que Europa es necesaria, que Europa es posible, pedimos reinventar Europa, repensar Europa desde los pilares básicos que son la solidaridad, la ecología y la democracia. También pedimos una gran transición económica en la ecología: evolucionar hacia sectores verdes que sean capaces de crear empleos decentes y dignos y que respetan la Naturaleza. La buena noticia de esto es que funciona: desde el Partido Verde Europeo hemos calculado que podemos crear 20 millones de empleo en el conjunto de la UE. Si lo cruzamos con el número de personas desempleadas, que son 26 millones en Europa, tenemos que hacernos una pregunta simple: ¿quién ha destruido empleo? Los que nos han gobernado desde hace 40 años. ¿Quién puede crear empleo? Los ecologistas y la UE.
¿Creen que la abstención puede ser un peligro que puede afectar a la coalición en las elecciones?
El peligro de la abstención no es un peligro para ‘Primavera Europea’; es un peligro para la democracia porque hace el juego a los grandes partidos, al bipartidismo, y a los partidos de extrema derecha, que están creciendo en Europa. Por eso, nosotros llamamos a votar porque realmente hay alternativas, no sólo dos grandes partidos, hay más cosas, entre las que se encuentra ‘Primavera Europea’. Y lo interesante de Equo y de Primavera Europea es que es un voto que tiene dos características importantes: es un voto en conciencia porque es un voto con el corazón por valores de solidaridad, de ecología, de democracia… y, además, es un voto útil porque mandar  1 ó 2 eurodiputados de Primavera Europea es mandar eurodiputados que van al cuarto grupo político en el Parlamento Europeo , es decir, que tienen capacidad de acción e impacto en el PE cosa que no pueden decir otros partidos emergentes. Nosotros en España somos ‘emergentes’, pero ya somos grandes en Europa.