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El juez alza el secreto de sumario sobre el incendio mortal en una cueva de Almería con cinco menores investigados

El juez de Menores de Almería ha acordado levantar el secreto que pesaba sobre las actuaciones para dirimir responsabilidades por el incendio provocado que se registró en abril en una cueva de La Molineta, en el barrio de Los Ángeles de la ciudad de Almería, en el que fallecieron un joven de 21 años y dos chicas de 12 y 15 años.
Por estos hechos permanecen internados provisionalmente en régimen cerrado dos menores que se acusan mutuamente de ser los autores materiales del fuego mientras que otros tres menores se encuentran en libertad vigilada. A los cinco se les atribuye la presunta comisión de tres delitos de homicidio, según han indicado a Europa Press fuentes jurídicas.
Fuentes jurídicas han indicado a Europa Press que el auto fue dictado el martes después de que la Fiscalía interesase el alzamiento del secreto tras quedar incorporados a la causa los informes periciales que se oficiaron para esclarecer cuáles fueron las circunstancias en que se produjo el incendio, que, de acuerdo a los primeros datos de la investigación, tuvo su punto de origen en un sofá.
Así, el juez señala que se han practicado las "diligencias principales" en el marco del expediente incoado y que ya no es necesario que continúe la investigación "sin que sea conocida por las partes personadas".
Tras los hechos, que se remontan a la tarde noche del 3 de abril, la Policía Nacional detuvo a un total de cinco menores, de los que tres quedaron en libertad vigilada mientras que para los otros dos, de 16 y 17 años, se decretó medida cautelar de internamiento provisional en régimen cerrado en dos centros de menores diferentes.
El adolescente de 17 años fue arrestado a las pocas horas del suceso mientras que el menor de 16 años fue detenido un día después a raíz de la declaración prestada por el primero y tras acudir a la Comisaría Provincial para dar su versión sobre lo ocurrido junto a su hermano.
La Fiscalía de Menores también tomó declaración en calidad de testigo en el marco del expediente incoado al único joven que logró escapar de la cueva y salvar su vida antes de que las llamas convirtiesen la cavidad de no más de tres metros de profundidad en una trampa mortal. Su testimonio se ha considerado clave en la investigación para determinar fehacientemente si hubo o no intencionalidad y determinar si se trata de una imprudencia o de un delito bien culposo o bien doloso de homicidio.
Por otro lado, también podría ser "determinante" el informe pericial de los bomberos sobre las circunstancias en las que se produjo el incendio ya que se ha puso sobre la mesa durante en la primera ronda de exploraciones la "posible existencia" de "deflagraciones" que habrían ocasionado que las "llamas se avivasen y el fuego se volviese incontrolable" y cuyo origen podría estar en la presencia de sprays entre la basura y enseres que se acumulaban en las inmediaciones de la cueva.
INVESTIGACIÓN
La Policía Nacional indicó en un primer momento que el único detenido pocas horas después del suceso habría sido el autor material del incendio de un sofá ubicado a la entrada de la cavidad, frecuentada por una pandilla de amigos y conocidos como lugar en el que pasar el rato y en el que había diversos objetos de gran volumen que ardieron rápidamente.
La cueva ubicada bajo una pendiente en una oquedad de un cerro había sido acondicionada mediante grandes planchas de metal que, a la postre, impidieron la salida a las víctimas del siniestro una vez que las llamas se propagaron entre los matorrales y enseres, con lo que los jóvenes se vieron atrapados por la propia roca.
La Policía Nacional trasladó, asimismo, que, de la versión ofrecida por el adolescente, se desprendía que él mismo habría prendido fuego al sofá con un mechero u objeto similar, si bien habría intentado sofocarlo posteriormente aunque "se le fue de las manos", por lo que ni él ni otros menores y jóvenes que se encontraban en el lugar pudieron impedir el avance del fuego ni facilitar la salida de las víctimas. Únicamente hubo un cuarto joven que consiguió salir de la oquedad antes de que el fuego se extendiera.
Al hilo de esto, los investigadores señalaron que en el exterior de la cueva en la que murieron las dos chicas menores y el joven "semicarbonizados" por el incendio había varios niños que "se culpaban unos a otros" de lo sucedido. Por el momento, no se han esclarecido las causas por las que decidió incendiar el sofá aunque, en cualquier caso, la investigación apunta a que no tenía por objetivo dar muerte a las víctimas.
De manera paralela a la causa principal, hay otra pieza en la que están siendo investigados otros tres menores de edad por la supuesta comisión de delitos de amenazas y de obstrucción a la justicia, además de un joven de 19 años. Entre estos, dos hermanos del menor de 16 años en régimen de internamiento cerrado y de otro chico, en libertad vigilada.
Las cuatro detenciones se produjeron a finales de abril y el juez de Menores acordó la imposición de medidas cautelares de libertad vigilada y orden de alejamiento de 500 metros a los tres adolescentes por presionar presuntamente a dos de los investigados por el incendio mortal en una cueva del paraje de La Molineta, en el barrio de Los Ángeles, para que cambiasen su declaración tanto en sede judicial como policial con respecto a los hechos.
Por otro lado, el Juzgado de Instrucción 1 de Almería acordó libertad con cargos para el joven de 19 años que fue detenido por la Policía Nacional por estos mismos hechos, con la obligación de comparecer los días 1 y 15 de cada mes. La juez, en funciones de guardia, envió la causa a reparto para que se designase juzgado instructor.
Tras esto, el 10 de mayo volvió a ser detenido uno de estos menores después de que fuese citado por agentes de la Policía Nacional por supuestamente vulnerar la orden de alejamiento que se decretó al acercarse al denunciante cuando ambos estaban en el patio del centro educativo en el que ambos están matriculados.
Este hecho llevó a la Fiscalía de Menores a solicitar a la Junta de Andalucía que adoptase medidas para evitar nuevos encuentros y a remitir un oficio a la Delegación Territorial de Educación para que tramitase un cambio de instituto para el menor detenido, sobre el que se mantuvo la orden de alejamiento.
Fue la propia víctima, al que habría amenazado y "presionado" hace semanas para que modificase su declaración testifical sobre la autoría del incendio, la que puso los hechos en conocimiento de la Policía Nacional.