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Rubalcaba: "Si nuestros votos se quedan en casa, la izquierda tiene un problema"

Bono reclama a la ciudadanía que apoye al PSOE para mantener "las metas e hitos alcanzados en materia social"

El PSOE avisó de que buscaría el apoyo de los indecisos y ahora lo hace extensible a los indiferentes. "Si vuestros votos se quedan en casa, la izquierda tiene un problema", porque el único poder que tiene la izquierda "es el poder de la gente", afirmó este viernes Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a la Presidencia del Gobierno. El partido basa su mensaje en la conservación de los logros sociales. José Bono, presidente del Congreso, pidió el respaldo a los suyos "para que las metas e hitos alcanzados en materia social no vayan hacia atrás".
Rubalcaba está preocupado por la "indiferencia" de los que piensan que votar no vale para nada o que "no merece la pena": "Esa indiferencia es muy mala para la izquierda, porque, si la izquierda tiene algún poder, es el poder de la gente, no tiene poder económico o mediático. Si nuestros votos se quedan en casa porque la gente cree que no vale para nada, la izquierda tiene un problema".
El ex ministro del Interior reconoció que, al hacer esas afirmaciones, pone de manifiesto un interés electoral, pero matizó que también le preocupa el "ensimismamiento" de una parte de la sociedad. Esta oleada afecta más al sector de la izquierda, desde el punto de vista del candidato del PSOE.
El antiguo 'número dos' de José Luis Rodríguez Zapatero, jefe del Ejecutivo, lanzó este mensaje el viernes, en una reunión con voluntarios de la campaña de la formación de Ferraz, muchos de ellos "independientes pero no indiferentes". Rubalcaba está convencido de que "es la política la que tiene que cambiar la crisis", que no tiene una solución meramente económica.
El líder socialista pidió a sus voluntarios que salieran a la calle a explicar que la crisis ha tenido una "recaída" y que fueran la "mano visible" del PSOE para denunciar que "la mano invisible" del mercado es la de "la codicia, el egoísmo y la irresponsabilidad".
Preservar la política social
El mensaje del PSOE se basa en el mantenimiento de la política social, combinado con la advertencia continua de que el PP pretende poner en marcha un programa oculto que incluye recortes que afectarán a esta faceta. José Bono siguió la línea de los suyos y afirmó este viernes que hay que votar a Rubalcaba para que "las metas alcanzadas en materia social no vayan hacia atrás".
El presidente del Congreso en la última legislatura admitió que éste es "un momento difícil" y añadió que ése es el principal motivo por el que los socialistas han erigido a Rubalcaba como candidato: "Es el más listo y el más capaz para poder residenciar en él la esperanza de aquellos españoles que saben que las cosas están mal".
"Aunque el vendaval venga de cara, Alfredo Pérez Rubalcaba no es de esos capitanes de barco que se construyen en torno al timón un habitáculo para no mojarse, porque Alfredo es de los que se mojan", agregó. En su opinión, Ferraz debe ser optimista: "Al PSOE le hace falta ganar el partido, meter goles con fuerza y tratar que no nos los metan".
En la misma línea, Bono sostuvo que no ha visto "nunca a Rubalcaba en ningún ámbito político en el que no tenga una idea brillante o un modo de expresarla atractivo". "Estamos ante un fuera de serie que los moldes convencionales no acabamos de encajar". También afirmó que su candidato "no tiene pesimismo, es el que más corre y el más optimista".
Si Bono lo hizo desde Huelva, Eduardo Madina lo hizo desde Bilbao. El cabeza de lista del PSE-EE al Congreso por Vizcaya, también acudió a motivos sociales para defender al ex ministro del Interior. Según mantuvo, se necesita una movilización "de una gran mayoría social" para "parar el ataque más directo de la derecha española a la educación y a la sanidad públicas".
El socialista añadió que, si el PP "apuesta por el ladrillo y por bajar los sueldos a los trabajadores" en esta crisis, el PSOE aboga "por subir los impuestos a los que más tienen y por la economía del conocimiento". Su prioridad, dijo, "es el modelo de bienestar social": "La educación y la sanidad públicas, la Seguridad Social, las becas, las políticas sociales, las pensiones de viudedad y las pensiones mínimas son sostenibles".
A sus ojos, "si los ciudadanos quieren seguir yendo al médico sin pagar, si quieren seguir disfrutando de una educación pública universal y gratuita, en los socialistas tienen un aliado". De nuevo, afirmó que el PP "ha hecho del ataque a las políticas sociales y a los servicios públicos la bandera electoral de su partido en estas elecciones".
Vuelta a la burbuja
Horas más tarde, y desde L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), Carme Chacón, responsable de Defensa, retomó la idea del programa oculto del PP y dio un paso más, al afirmar que la victoria de Rajoy supondría "la vuelta de la burbuja inmobiliaria". En la línea de sus compañeros, instó a los votantes a evitar una arrolladora victoria de la derecha.
Desde su punto de vista, la llegada de su principal rival a la Presidencia del Gobierno implicaría dar marcha atrás a "derechos" como el aborto, los matrimonios homosexuales, las ayudas para jóvenes que quieran emanciparse, la ley de la competencia y las prestaciones por desempleo. El candidato de Génova "meterá la tijera en todo", sostuvo la ministra.
"¿Os acordáis de un dúo que se llamaba Pimpinela?", preguntó la ministra a un entregado público. Con ese grupo comparó después al PP y a CiU: "Son hermanos de sangre (...) la derecha que quiere destruir el Estado del Bienestar y la herencia de los siete años de Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero". "Vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa y pega la vuelta", agregó parafraseando al dúo musical entre el entusiasmo de la audiencia.
Ella y el ex presidente Felipe González coincidieron al preguntarse qué hizo Rajoy a su paso por cinco ministerios: "Me juego lo que quieras a que nadie es capaz de acordarse de nada", dijo la cabeza de lista del PSC por Barcelona. El antiguo jefe del Ejecutivo afirmó que lo único memorable de la acción del 'popular' fueron sus explicaciones durante la catástrofe del 'Prestige', cuando comparó la fuga de miles de toneladas de 'chapapote' con "hilillos de plastilina".