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Para los obispos, cualquier ley "menos mala" que la actual "es un alivio"

Secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil TamayoEfe

El nuevo secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), José María Gil Tamayo, se ha manifestado en diversas ocasiones sobre la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo desde que fue nombrado en el puesto, el pasado mes de noviembre. En su opinión, cualquier norma que sea "menos mala" es "un alivio".

No obstante, los obispos españoles no expresarán su posición ante el anteproyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la embarazada, aprobado este viernes en Consejo de Ministros hasta que conozcan el texto, según han informado en fuentes de la CEE
En todo caso, Gil Tamayo explicó recientemente, en una entrevista con Radio Euskadi recogida por Europa Press, que el aborto nunca va a ser "buena noticia" porque "es un trauma para el que muere, que es un ser humano inocente y es una trauma para la mujer, porque tomar esa decisión es doloroso y hay detrás tragedia".
"Y supone también un trauma para la sociedad porque es un deterioro moral. Ahora, la Iglesia verá con alivio, entre comillas, lo que suponga una Ley que sea menos mala que otra", destacó entonces el representante de los obispos españoles.
Este fue el sentir que expresó en una entrevista con Europa Press en la que dijo que "no es una cuestión religiosa" sino "de ética fundamental" y en la que afirmó que el llamado derecho al aborto no es sino "un puro derecho de diseño en función de unas demandas o de una ideología previamente implantada".
"La salida no tiene que ser la muerte cuando en nuestro país hay parejas, matrimonios, hombres y mujeres que viven juntos que quieren adoptar un hijo y tienen que salir fuera de nuestras fronteras, cuando tenemos uno de los índices más bajos del mundo con una población en vías de envejecimiento", señaló el portavoz de la Conferencia Episcopal.
En su opinión, para que el aborto deje de ser una opción, al Estado tiene que cumplir con su obligación de propiciar el acceso al trabajo de "tantos jóvenes que tienen que salir del país" así como "la atención a la familia para que pueda compatibilizar el cuidado de los hijos con el derecho al trabajo".
El pasado 22 de noviembre señaló además en rueda de prensa la "oposición radical" de la Iglesia a "todo lo que atente contra la vida humana" y reiteró que esta cuestión "no es religiosa" ni "la contienda de la Iglesia como una opción política".
En esta línea, se mostró partidario de "desclericalizar" y dijo que la Iglesia no tiene que estar "abanderando ni clericalizando opciones libres" pues tienen que ser los cristianos con sus convicciones los que lo hagan.
Asimismo, destacó que el aborto "no es un derecho" y que si bien es "un problema grave para quien lo sufre, trágico y con situaciones comprensibles", esto "de ninguna manera justifica eliminar una vida humana inocente".
"El fin no justifica los medios ni en este caso ni en otros, nos pondría en un disparadero que se volvería contra la sociedad", apuntó entonces el representante de la CEE.