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El negocio Urdangarin

Iñaki Urdangarin era una marca en sí mismo. El duque de Palma cobraba alrededor de 200.000 euros por sus servicios como asesor y empresas como Telefónica o Motorpress no dudaron en contratarlo. Un borrador de beneficios de Urdangarin revela que en 2006, la infanta Cristina y él ganaron un millón de euros y que, cuando el Rey quiso impedir que hiciera este tipo de negocios, el duque continuó trabajando a escondidas. Varios testigos hablan de contratos amañados en la Comunidad Valenciana, donde se le concedió la organización de tres congresos por 3 millones de euros sin concurso.