Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La mano sobre la cabeza de Rato, el gesto que lo cambia todo

Rodrigo Rato sale de su casa sin esposas, acompañado, escoltado, cuando aún había verbos para amortiguar su salida de casa con la policía. Después ocurre un gesto que lo cambia todo. El agente de aduanas pone la mano sobre la cabeza de Rato para meterlo en el coche, un gesto que para él es habitual pero para el exministro lo cambia todo. Con la mano del agente aparecen las esposas que, quizás por deferencia, no le han puesto a Rato. Las acusaciones. La mano le guía en su duro tránsito de perseguidor a perseguido.