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20 años de la liberación de Ortega Lara, víctima del secuestro más largo de ETA

Hace exactamente 20 años, el 1 de julio de 1997, fue liberado José Antonio Ortega Lara tras 532 largos días de secuestro. ETA lo encerró en un pequeño zulo de solo 3 metros de largo por 2,5 de ancho. Lo enterraron en vida pero logró sobrevivir hasta que la Guardia Civil consiguió dar con la nave en la que le habían encerrado. Aturdido y con 23 kilos menos, este funcionario de prisiones dejaba atrás el calvario de haber sufrido el secuestro más largo a manos de ETA. 532 días encerrado en un húmedo y reducido zulo  en el subsuelo de una nave abandonada de la localidad guipuzcoana de Mondragón. Una cárcel terrorista que hoy ya no existe al haber sido sepultada por el cemento. Más de año y medio sin salir de ahí, sin ver nada más que el plato diario que le dejaban los terroristas. Una tortura a cámara lenta de la que lograría sobrevivir sin perder la noción del tiempo pero en la que tenía planeado, eso sí, su suicidio cuatro días después de la fecha en la que pudo ser liberado tras meses de ardua investigación de la Guardia Civil. Hasta 60 agentes tuvieron que intervenir para mover el sistema hidráulico de 3.000 kilos de peso que taponaba la entrada al zulo. Presentes, sin colaborar en ningún momento, sus cuatro captores, uno de ellos, Josu Uribetxeberría Bolinaga, fallecido hace dos años fuera de la cárcel por un permiso debido a un cáncer terminal. Un golpe policial entonces a la banda terrorista que coincidía con otra liberación tan sólo unas horas antes, la del abogado Cosme Delclaux. Secuestrado durante 232 días en otro zulo convertido en cárcel terrorista que le ha marcado para siempre. Sus secuestradores continúan en prisión, condenados a más de 17 años. Unos hechos que pronto tendrían respuesta de ETA. Tan sólo diez días después, secuestraban al concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco. Asesinado a tiros, de rodillas y por la espalda, dos días más tarde tras una movilización sin precedentes en toda España. Acontecimientos que marcarían un antes y después en el devenir de la banda hoy desarmada.