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El pueblo valenciano se despide de Barberá entre muestras de afecto y apoyo

Los valencianos han mostrado sus condolencias a Rita Barberá en la que fue su casa durante veinticuatro años: el Ayuntamiento de Valencia. Algunos han esperado hasta dos horas para llegar hasta la fotografía en homenaje de la exalcaldesa, acompañada de 24 rosas rojas, una por cada año en que llevó el bastón de mando de la ciudad. En su domicilio, del mismo modo, aumentan el número de ramos de flores, velas, banderas y mensajes de agradecimiento de quienes la apoyaban. A menos de un kilómetro se celebraba la misa en su memoria. Antes, y durante, la familia dejaba patente su indignación ante los medios: "Respetad lo que no habéis respetado antes", dijo la sobrina de Rita a los periodistas. Dentro de la catedral de sus labios se podía leer: "La han matado estos, la han matado estos". Al lugar acudieron algunos de sus compañeros de partido. Camps, de quien Rita fue mano derecha, muestra su "profundísima tristeza" y recuerda lo bueno de su compañera: "La huella que deja es inmensa en el corazón de todos los valencianos y todos los españoles". Adolfo Suárez, en la línea de Aznar, lanza un dardo a quienes dieron la espalda a Barberá en su propio partido: "Yo creo que ha muerto de tristeza, de ansiedad, estrés, de depresión... Creo que ha sido un tremendo golpe para ella el tener que abandonar el partido y cómo algunos compañeros se han portado con ella". Por su parte, la familia a ha dicho que en su funeral, este jueves, no quiere representantes de las instituciones ni políticos.