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El exministro Piqué insta al Gobierno a negociar sobre Gibraltar desde la posición de fortaleza que brinda el Brexit

El exministro Piqué, quien negoció con Reino Unido el acuerdo de cosoberanía del año 2002, que se frustró en el último momento, ha instado al Gobierno a negociar sobre Gibraltar aprovechando la posición de "fortaleza" que le ha brindado el Brexit, ya que Gibraltar tiene más que perder que ganar con la salida de Reino Unido de la UE.
En un informe realizado para la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que preside José María Aznar, Piqué se muestra convencido de que la idea de cosoberanía sigue siendo, a pesar del rechazo inicial de los gibraltareños, "la mejor de las opciones, ante la ausencia de alternativas reales".
Piqué admite que no es imaginable que el Reino Unido "acepte sin más una descolonización en contra de la opinión de los ciudadanos de Gibraltar", pero avisa de que tampoco España "puede aceptar la perdurabilidad de una situación que sólo tiene sentido en el marco de los Tratados de la Unión que obligaban a ambos Estados".
"Estamos, pues, ante una gran oportunidad para cerrar una obsoleta y anacrónica reminiscencia del pasado. Nuestros dos países lo merecen. Y los gibraltareños, aunque no lo crean y aún no lo sepan, también", asegura.
En contra de lo que el Reino Unido tradicionalmente defendía respecto de que correspondía a España la responsabilidad de convencer a los gibraltareños de un cambio de estatus, Piqué elogia el coraje que demostró su colega Jack Straw --secretario del Foreign Office en 2002-- asumiendo que esa responsabilidad "le correspondía, en primer lugar, al Gobierno del Reino Unido".
Straw, añade Piqué, "entendió con claridad la necesidad y conveniencia de ofrecer un futuro estable, seguro y próspero a Gibraltar, y que eso sólo era posible a medio y a largo plazo a través de un acuerdo con España y olvidarse para siempre de absurdas y vetustas posiciones "imperiales".
En 2002, la propuesta de cosoberanía negociada entre los dos países al final no salió adelante por algunas diferencias entre ambas partes que afectaban fundamentalmente, según Piqué, al carácter duradero o definitivo del acuerdo, a la naturaleza de un eventual referéndum vinculante en Gibraltar o al estatus legal y operativo de la base naval y otras instalaciones militares.
Piqué, que no ha querido dar más detalles al respecto, considera que esas diferencias, aunque "no menores", son "resolubles". Y aconseja al Gobierno español negociar en el momento actual "con inteligencia, discreción, generosidad y con control de los tiempos". "Sabiendo que, desde siempre, una buena y eficaz diplomacia combina la explicitación de los efectos negativos de un no acuerdo, con los efectos positivos de un acuerdo razonable", concluye.