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Podemos, historia de la estrategia para conquistar el poder

Cualquier ciudadano de a pie ha visto llorar a Pablo Iglesias en al menos tres ocasiones a través de su televisor. Podemos es un partido que apela constantemente a la emoción, que basa parte de su discurso en la empatía, que trata de abrir las carnes con un mensaje emotivo con el que el votante se identifique, se ilusione, se entusiasme y se movilice. Si eso es lo que espera ver en el documental que Fernando León de Aranoa estrena este viernes sobre Podemos, olvídese. Los clínex, déjelos en casa. La película es tan fría, como su título: “Política, manual de instrucciones”.

Con el fenómeno de un partido en auge que despierta, a la par, pasiones y odios, y con 400 horas de metraje, habría sido muy fácil montar una película basada en los sentimientos. Porque el documental recoge el origen de Podemos, desde su asamblea fundacional en el Palacio de Vistalegre, pasando por la elección del Secretario general, la campaña electoral, las pasadas elecciones municipales y generales, hasta la llegada de sus diputados al Congreso. Momentos emotivos grabados, tienen, en cantidades ingentes. Pero no es el caso. Fernando León de Aranoa ha preferido hacer un documental político, técnico, analítico hasta resultar, a veces, gélido. Basado puramente en la estrategia: en el cómo llegó Podemos de las asambleas, de los círculos, de las calles, al Congreso de los Diputados. Y ahí radica su atractivo, en las conversaciones de las reuniones a puerta cerrada, de los despachos, del backstage. El espectador se convierte en espía de cómo se alcanza el poder. 
“Política, manual de instrucciones” no esconde los escollos por los que pasa la formación, durante ese proceso: somos testigos de sus crisis internas, la primera, en el mismísimo congreso del que salió el partido. La cámara se cuela en los camerinos donde Pablo Iglesias e Íñigo Errejón preparan sus discursos para vencer a la corriente crítica liderada por Pablo Echenique y Teresa Rodríguez. “Ha hecho demasiado ruido eso de que el cielo se toma por asalto”, reprocha Errejón a Iglesias tras haberle advertido de que ese sería el titular que recogerían los periódicos sobre Vistalegre. “Hay que dejar alguna señal para los historiadores” replica el que estaba a punto de convertirse en el líder de la formación morada. 
El Secretario Político, Íñigo Errejón, tiene tanta presencia como Iglesias. Por su discurso fluido, por sus análisis, por sus confesiones: “No quiero ser cínico, pero no hay proceso de transformación sin desilusiones de por medio”, zanja ante la cámara cuando se le pregunta por la brecha abierta a raíz de las primarias que acaba provocando dimisiones en distintos territorios. 
Monedero, el tercer protagonista de la película pone siempre el punto crítico: “Yo no me reconozco en ese Podemos, ese Podemos lo podría representar perfectamente UPyD o Ciudadanos, llega a decir días antes de que seamos testigos de su dimisión, anunciada por Iglesias en rueda de prensa. Las profundas diferencias de programa y de estrategia entre Errejón y Monedero se reflejan abiertamente en el film. 
Aranoa también nos permiten conocer cómo ha reaccionado el partido internamente ante las críticas recibidas por sus vínculos con Venezuela, por la declaración complementaria de Monedero, o por la polémica sobre la beca de Errejón en la universidad: “Tenemos que suspender canutazos, tenemos que evitar hacer declaraciones, porque nos van a preguntar” le espeta Iglesias a sus líderes regionales: perfil bajo ante los medios, para evitar más ruido.  
La táctica para conquistar el poder pasa también por ofrecer una buena imagen. Y no lo ocultan. La cámara registra cómo el experto en redes hace estas  recomendaciones a sus dirigentes: “Todo lo que hayáis tenido en las redes en vuestra vida  pasada es susceptible de generar una noticia”. “Hay que limpiar todos los Twitter y los Facebook”, remata Errejón en tono coloquial. 
Son las confesiones de los fundadores de Podemos lo que más atrapa del documental: “Somos un partido que su esencia principal es negarse a sí mismo”, sentencia Monedero exhibiendo sus contradicciones. “Nos preocupa nuestra propia capacidad de gobernar porque esto está yendo demasiado deprisa”, reconoce Iglesias sin tapujos. 
400 horas de grabación, dan para mucho. Las escenas de humor se agradecen en un documental de dos largas horas con un discurso tan denso. Como cuando Iglesias le dice entre risas a sus compañeros: “Cuando me echéis me voy a dedicar a anunciar una línea de ropa que se llame Casta”, o como cuando, tras el batacazo electoral de las elecciones catalanas, aparece el líder de Podemos contemplando en su móvil un tráiler de La vida de Brian, de los Monty Python y silbando “Always look on the bright side of Life” (contempla siempre el lado positivo de la vida): “¿Tuiteo esto…?”, pregunta a sus compañeros con sorna. 
Es difícil saber en qué momentos los protagonistas se olvidan de la cámara y en cuáles son especialmente conscientes de ella. Parece fácil imaginar, dados los quince meses de rodaje, que los políticos se relajen y lleguen a olvidarse de que cada una de sus palabras  está siendo registrada. Gracias a eso contemplamos escenas que no podemos ver en una rueda de prensa o en un mitin. La Secretaria de Análisis Político, Carolina Bescansa, protagoniza alguno de esos instantes. Como experta en sondeos que es, aparece estudiando los datos de sucesivos CIS, y preparando qué le contará a la prensa: “Lo que me preocupa es cómo reaccionamos ante los medios” revela a su equipo tras unos resultados negativos. “Subimos en simpatía. A mí lo que más me alucina es que Pedro Sánchez está muerto”, espeta relajada tras unos sondeos favorables. 
“Política, manual de instrucciones no es una película para militantes”. Es más bien, un documental para iniciados. Pero resulta seductor para todo aquel que quiera asomarse a la trastienda de Podemos. A eso que habitualmente no nos permiten ver, de un partido político que aspira a gobernar un partido político.