Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La doble integración que pretende el nuevo PSOE: hacia dentro y hacia fuera

Dicho alto y claro en el Congreso de los Diputados por Ábalos: “Somos el nuevo Partido Socialista Obrero Español”.  Un nuevo y atípico PSOE en el que su líder no tiene sillón en la Cámara Baja, pero que ahora goza de un dominio completo sobre la centenaria formación tras su incontestable victoria en las primarias frente al mismo aparato que en su día le aupó a la secretaría general. Libre de esta atadura, Pedro Sánchez moldea ya el PSOE a su gusto. El resultado queda listo este fin de semana en el Congreso, del que saldrá una nueva ejecutiva. Gestos de integración, sólo con con Patxi López, su rival directo en primarias, y con Guillermo Fernández Vara, alineado con su otra contrincante, Susana Díaz.

Integración hacia dentro, explica la que será nueva presidenta del partido, y mano tendida desde fuera. Y no fue cosa únicamente de la moción de censura, con lo que pareció un acercamiento a Podemos. Guante que el PSOE recoge, pero con prudencia. Fijar la relación de este nuevo PSOE con Podemos va a ser uno de los retos de Pedro Sánchez y los suyos. Aunque parten con buena disposición y adornan este posible vínculo con buenas palabras, dejan claro su independencia. Hay coincidencias entre ambas formaciones, desbancar al PP la primera, pero también puntos de enorme fricción como la cuestión catalana.