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El deterioro de la imagen de la Monarquía

En 1995 la Corona alcanzaba su cota máxima de popularidad, era la institución del Estado mejor valorada con una puntuación de 7’4. Así se mantuvo, aunque con una ligera caída, durante una década con aprobados raspados en el CIS desde mediados de 2000. La debacle llegó con las fotos del Rey en Botswana cazando elefantes, en abril de 2012 después de que se rompiera la cadera y tuviera que ser operado de urgencia y se vio obligado a pedir perdón en público. Pero ese escándalo destapa uno aún mayor, su estrecha amistad con la princesa alemana Corinna Sayn-Wittgenstein que le acompaña en sus viajes sin que esté claro en condición de qué. Con la popularidad de la Corona por los suelos el objetivo es recuperar el impulso y no le queda más remedios que aceptar cambios tales como hacer público lo que gana y lo que gasta el monarca. En abril de 2013 se anuncia la incorporación de la institución a la nueva ley de transparencia y Juan Carlos multiplica su agenda. En los últimos dos meses suma 39.000 kilómetros en viajes, la mayoría  a países árabes, donde España se juega jugosos contratos empresariales. Pero el último CIS, el de mayo, mantiene el suspenso a la Corona, los escándalos como el de Urdangarin aún pesan mucho.