Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los dos acusados de atentar con un coche bomba en Madrid en mayo de 2005 niegan su participación

Ambos, condenados en Francia por integración en la organización terrorista, han asegurado que no coincidieron en las fechas de los hechos
Los miembros de ETA Liher Rodríguez Aretxalabeta y Alaitz Aramendi, acusados de los delitos de intento de asesinato y estragos terroristas al hacer explosionar una furgoneta bomba el 25 de mayo de 2005 en Madrid, han negado rotundamente este miércoles su participación en este atentado e, incluso, han asegurado que no coincidieron en estas fechas.
La Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional presidida por la magistrada Ana María Rubio ha comenzado este martes a juzgar a estas dos personas condenadas por los tribunales franceses por la preparación de un acto terrorista, para los que el fiscal solicita 718 años de prisión para cada uno de ellos por los delitos de intento de asesinato y estragos terroristas al hacer explosionar una furgoneta bomba, que dejó cerca de cincuenta personas heridas e importantes daños materiales.
Rodríguez y Aramendi únicamente han contestado a las preguntas de sus abogados defensores. Aún así, la acusación particular ha querido dejar consignadas la batería de preguntas que tenía intención de formular como si formaban parte de ETA, si se conocían ambos acusados, así como varias con el objetivo de comprobar el hecho del que se les acusa y si tienen alguna explicación sobre por qué se encontraron sus perfiles genéticos en el lugar del atentado.
Según han explicado los dos acusados, a finales de 2004, en contextos distintos, reciben una carta en las que se les cita para pedirle su colaboración con la banda armada y tras aceptar residen en distintos apartamentos en localidades francesas. Asimismo, han negado haber recibido formación relacionadas con armas y explosivos.
En el caso de Rodríguez, el contacto con ETA fue directamente en el país vecino, donde estuvo "escondido" hasta que en verano de 2005 le empiezan a encomendar labores de falsificación por sus estudios en preimpresión. En cuanto a Aramendi, que desarrolló funciones de logística de alquiler de pisos por su conocimiento en francés, ha apostillado que necesitó un tiempo para decidir si colaborar con la organización terrorista y que por "miedo" a ser detenida por la policía, tras notar que estaba siendo "controlada", decide pasar a Francia a través de Navarra "por el monte".
NO ESTUVIERON EN MADRID EN FECHAS CERCANAS AL ATENTADO
Asimismo, Liher Rodríguez --condenado a cinco años de prisión--, que ha contestado a todas las preguntas de su letrada de forma muy escueta y la mayoría de veces pronunciando un simple "no", ha recordado que a principios del verano de 2005 sí regresó a territorio español durante un par de noches para dejar en un garaje de Villabona (Guipúzcoa) un vehículo recogido en Francia. En este sentido, ha asegurado que en las fechas cercanas al día del atentado no estuvo en la provincia de Madrid ni en Ávila, ni participó en tampoco en la preparación y colocación de ningún coche bomba.
"No lo puedo explicar, no estuve allí, no entiendo cómo pudo llegar ahí", ha dicho el acusado al ser preguntado sobre cómo es posible que la policía encontrase restos biológicos que coinciden con su ADN.
Por su parte, Alaitz Aramendi --cumpliendo la condena de 18 años de prisión en territorio francés--, ha constatado que desde que se marchó a Francia no ha regresado a España y que allí compartió distintos apartamentos con más militantes de ETA, entre los que no recuerda al otro acusado. Ha precisado que con el resto de inquilinos compartía los utensilios de la casa, incluso botellas de agua y bolsas de basura.
De este modo, ha desmentido que ella participara en la preparación de la furgoneta Renault Express cargada con 20 kilos de cloratita y ha achacado a que otras personas que ella trasladó hasta España pudieran llevarse la botella de agua y la bolsa de basura que se encontraron en el lugar de los hechos y de donde se recogieron sus huellas.
LA MADRUGADA DEL 25 DE MAYO DE 2005
Sin embargo, un testigo protegido ha recordado que en la madrugada del 25 de mayo de 2005 llevó en su taxi desde Madrid hasta Ávila a dos personas, que cuando prestó declaración en dependencias policiales reconoció con los acusados. Igualmente, agentes municipales de Valdemorillo (Madrid) han indicado que unas horas después encontraron a una pareja a bordo de una Renault Express con matrícula de Ávila que habían parado a descansar.
Sólo hablaron con la chica, cuya apariencia física era similar a la de la acusada, han afirmado ambos policía. El escrito de acusación de la Fiscalía señala que los dos activistas de ETA robaron el día previo al del atentado una furgoneta Renault Express en la madrileña localidad de El Escorial, y se trasladaron a Valdemorillo para cargar los explosivos.
Ya en Madrid estacionaron el vehículo en la calle Rufino González esquina con Alcalá "con el fin de causar el mayor daño material posible y ocasionar la muerte o lesiones" a las personas que se encontraran en el lugar, y esperaron a primera hora de la mañana para alertar mediante vía telefónica al diario 'Gara' de la explosión que finalmente se produjo a las 9.30 horas.
Como consecuencia del atentado, 46 personas --12 de ellas agentes de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado--, resultaron heridas y los inmuebles ubicados en las inmediaciones del lugar sufrieron daños por importe de 405.185 euros, que fueron abonados por el Ayuntamiento de Madrid.
Igualmente cerca de 20 vehículos, dos ciclomotores y varios inmuebles de la zona sufrieron desperfectos tras la explosión de la furgoneta-bomba. La vista oral se reanuda este viernes, a las 10.00 horas.