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Verstrynge niega la agresión a un policía y su defensa habla de abuso de poder: "Es el mundo al revés"

La fiscal mantiene la pena de tres años y medio de prisión para el expolítico por su actuación en una marcha republicana
El Ministerio Fiscal ha elevado a definitiva su petición de tres años y medio de prisión de pena para el expolítico y exprofesor Jorge Verstrynge por delito de atentado a la autoridad y de lesiones en el marco del juicio celebrado este martes por la supuesta agresión a un policía nacional durante la concentración convocada por la Coordinadora 25-S en la Puerta del Sol de Madrid en favor de la República en junio de 2014, coincidiendo con la proclamación del Rey Felipe V. El acusado ha negado la agresión y su defensa considera que es "el mundo al revés" porque hubo "abuso de poder".
Según la fiscal del caso ha quedado acreditado que el principal acusado propinó un empujón a un policía causándole lesiones constitutivas de delito. Los hechos, según ha expuesto, se produjeron cuando éste le asestó un manotazo a uno de los agentes, hecho que motivó que se procediera a su detención pero que intentó evitarla "moviendo los brazos y golpeando a uno de los agentes", que acabó en el suelo con un esguince en la mano.
El juicio contra el exprofesor --que estaba previsto para el pasado 17 de noviembre y fue aplazado-- ha contado con gran afluencia de público que se ha desplazado hasta la Audiencia Provincial de Madrid para mostrarle su apoyo. En el banquillo de los acusados se han sentado también otros dos acusados Iván Torrico y Manuel Prada, para los que el Ministerio Fiscal mantiene también la petición de dos años de prisión y multa 720 euros y 8 meses de prisión y 540 euros, respectivamente.
SE LIMITA A CONFESARSE NO CULPABLE
El principal acusado, que no ha respondido las preguntas del fiscal, ha explicado que participaba pacíficamente en la protesta y cuando decidió salir de la misma los agentes que integraban el cordón policial le dijeron que no podía salir. Así, ha negado que le dijera a uno de ellos que él pasaba "por sus cojones", tal y como se recoge en el escrito de acusaciones del Ministerio Fiscal.
También ha descartado que le propinara un empujón al agente que acabó cayendo al suelo y precisó de atención médica por esguince en la muñeca.
A su juicio los hechos ocurrieron al revés: "vinieron dos policías y me sacaron de ahí", ha espetado Verstrynge que se enfrenta a tres años y medios de prisión; dos por delito de atentado a los agentes de la autoridad y un año y seis meses por delito de lesiones.
Su letrado Endika Zulueta ha descartado que se produjera delito en la actuación de su defendido y ha destacado las "múltiples y contradicciones" en las que han incurrido el total de ocho agentes que han prestado declaración como testigo. "Con eso no se desvirtúa la presunción de inocencia y la sentencia solo puede ser absolutoria", ha expresado.
"EL MUNDO AL REVÉS"
El letrado ha querido, durante su informe, mostrar un homenaje a los abogados de Atocha, asesinados hace 40 años por un comando ultraderechista. Ha recordado que los fallecidos en la matanza dedicaron su vida a defender los derechos de las personas injustamente procesadas y eso les valió su muerte.
"Mucho me temo que el enjuiciamiento de hoy es una muestra más de que aquello por lo que perdieron la vida nuestros compañeros no ha terminado", ha dicho Zulueta que ha recordado que los arrestados tras la protesta intentaban ejercer derechos fundamentales como la libertad de expresión, reunión o manifestación.
Ha recordado también que la concentración estaba prohibida y ha considerado "el mundo al revés" que los policías no dejaran a los acusados abandonar el lugar. "Los agentes estaban realizando una acción que pudiera ser delictiva", ha argumentado y ha indicado que no permitir a los concentrados irse de la manifestación instalando un cordón viola la Constitución que prohíbe a la autoridad impedir la libre circulación, actitud que sanciona el Código Penal.
Los otros dos acusados tampoco han respondido a las preguntas del Ministerio Público y han declarado su inocencia al principio de la vista que celebra el Juzgado de lo Penal número 13 y que se ha prolongado más de cinco horas.
Torrico, por su parte, ha explicado al tribunal que ese día acompañó a su padre a dar un paseo y a participar como suelen hacer los jueves en la concentración que convoca la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo de 19.00 a 20.00 horas en la Puerta del Sol.
No obstante ha negado que asestara una patada a un agente y que intentara evitar el arresto de Verstrynge, mientras que Prada ha dicho que los agentes les trataron de forma violenta y se pusieron "más nerviosos de la cuenta". "Por acercarte a un metro de ellos ya recibías empujón o insulto (...). Simplemente por intentar impedir que agrediesen a Iván por eso recibo tres puñetazos en la cara", ha sentenciado.
Con todo las defensas de Torrico y Prada (Coral Gimeno y Erlantz Ibarrondo) se han remitido a los vídeos visualizados al comienzo de la vista para argumentar que los agentes se han "extralimitado" en su labor. La representación procesal de Torrico ha dicho que los altercados comenzaron cuando se detuvo al joven y ha denunciado que, lejos de preservar la seguridad ciudadana, los policías la alteraron "abusando de autoridad".
TESTIMONIO DE LOS AGENTES
Por su parte, un total de ocho agentes que participaron en el cordón han prestado declaración en calidad de testigo ante el tribunal al que han precisado que sí fueron agredidos por los tres acusados. Uno de ellos que resultó herido en la mano, ha aseverado que el forcejeo comenzó cuando el exprofesor le dijo que se pasaba las órdenes de los agentes "por el forro de los huevos".
Los testigos policiales han indicado que el expolítico intentó salir del cordón hasta en dos ocasiones, y aunque la primera accedió a la negativa de la policía, en una segunda ocasión dijo que se marchaba a casa "por sus cojones" con una actitud "asaltada y chillando.
"Pude ver sin ningún género de dudas cómo el detenido propinaba la patada", ha expresado uno de los agentes a preguntas de la fiscal a quien ha confirmado que no reclama indemnización por los hechos.
Por parte de las defensas, hasta once testigos han respondido a las preguntas de las partes a las que han declarado que no vieron en ningún momento que Verstrynge atacara a los agentes. En concreto, su mujer Mercedes Revuelta y su hijo René Verstrynge han manifestado que se encontraban "estrujados" y aunque la concentración era "muy pacífica" los problemas surgieron cuando intentaron abandonarla.
El hijo del expolítico, que contaba con 16 años en el momento de los hechos en 2014, ha relatado que fue él el que le pidió a su padre salir de la concentración que se estaba llevando a cabo en la Puerta del Sol debido al "estrés que había" si bien que finalmente acabó viendo cómo se lo llevaban detenido.
Algunos de los testigos, entre los que se encontraban tres periodistas, han asegurado que no se trataba de una concentración improvisada sino que estaba comunicada a Delegación de Gobierno dado que se celebra todos los jueves en el mismo lugar --aunque no fue permitida--. Entre ellos, Julián que ha denunciado que los agentes les acorralaron para llevarles a la parte derecha de la plaza y que allí les fueron "violentando" cada vez más.
El juicio ha arrancado a las diez de la mañana y ha contado con gran presencia de público que se ha trasladado hasta los juzgados de Julián Camarillo para prestar su apoyo al político. Entre los asistentes han participado además tres los diputados Sol Sánchez, Diego Cañamero y Manuel Monereo, todos ellos miembros de la coalición Unidos Podemos que ha aplaudido y vitoreado al acusado cuando ha entrado en la sala.