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Tres semanas de sangría interna en UPyD

Ha sido una de sus semanas más negras, pero la sangría interna parece lejos de detenerse. Tres semanas después del batacazo electoral que dejó a UPyD nuevamente sin representación en el Parlamento de Andalucía se acumulan los acontecimientos que hacen temblar su base. En poco más de veinte días el partido que preside Rosa Díez ha creado hasta cuatro gestoras para controlar a su formación en Andalucía, Galicia, Castilla-León y Asturias. Comunidad esta última en la que ha expulsado a su diputado Ignacio Prendes por negociar con Ciudadanos. Un proceso al margen de Madrid que, por cierto, continuaba avanzando este sábado. Ese acercamiento al partido de Albert Rivera, y cuyas negociaciones han fracasado hasta en cuatro ocasiones, se sitúa aparentemente como el motivo del conflicto. Por la supuesta defensa de ese pacto se han dado de baja estos días hasta cinco integrantes de su Consejo de Dirección, con órdago falido incluido al liderazgo de Díez y a su proyecto autónomo. Entre esos críticos está Toni Cantó que renunciaba el pasado lunes a su acta de diputado y a su candidatura para presidir la Generalitat Valenciana por UPyD. Días convulsos en los que además se ha expedientado y suspendido cautelarmente a dos de sus cuatro eurodiputados por no respetar las normas internas de la formación. Con trasvase a Ciudadanos de diputados autonómicos de UPyD pero también de sus militantes de a pie. Hasta 600 según la formación naranja en el último mes y medio.