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Emocionado entierro de Timoteo Mendieta tras la lucha de toda una vida de su hija Ascensión

Esta es la historia de un dolor en diferido. De una herida que se abrió hace 78 años. Casi 29.000 días, 29.000 días, uno detrás de otro,  ha tenido que permanecer latente y que hoy ha vuelto a desgarrarse para poder curarse para siempre. Esta es la historia del sindicalista Timoteo Mendieta pero es también, y sobre todo, la historia de esta mujer, su hija, Ascensión. Trece tenía  en 1936 cuando abrió la puerta al verdugo que vino a llevarse  a su padre. Salió de su casa. Nunca volvió. Dejó mujer y siete hijos. Ella les prometió pasar su vida  peleando para que le permitieran recuperar sus restos y solo hoy, gracias a una jueza argentina, y sin ninguna ayuda pública, lo ha conseguido. Esta es la historia de Timoteo y su hija. Pero es la historia de muchos más. La historia de una herida que solo puede cerrar  la agridulce sutura de la memoria y la libertad.