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El Rey apremia a los militares a no "bajar la guardia" en la lucha contra el terrorismo

El Rey Felipe VI ha apremiado a las Fuerzas Armadas a no "bajar la guardia" ni "escatimar esfuerzos" para garantizar la seguridad en los "espacios de soberanía" y en la lucha contra el terrorismo, una "lacra que pone en peligro nuestra sociedad, desprecia nuestros valores democráticos y es un enemigo de la Humanidad".

"El terrorismo ataca sin escrúpulo alguno en cualquier lugar, y son muchas las naciones cuyas sociedades sufren con frecuencia su vileza y ensañamiento. Está en el centro de las preocupaciones de seguridad de los españoles y de nuestros socios y aliados", ha afirmado Don Felipe en su discurso ante la cúpula de las Fuerzas Armadas en la que es su tercera Pascua Militar como monarca.
"Tenemos la obligación de hacer cuanto esté en nuestras manos por defender los derechos y garantías individuales de nuestros conciudadanos, así como de contribuir al esfuerzo internacional de lucha contra esta amenaza global común", ha añadido.
El monarca considera que la labor que desarrollan todos los "organismos implicados" en la lucha contra el terrorismo así como su "permanente coordinación" está dando "buenos frutos", por lo que les ha felicitado y les ha animado a continuar en esta línea, aprovechando su "conocimiento" y su "amplia experiencia que tan buenos resultados ha dado en la lucha contra el terrorismo para estar lo mejor preparados posible".
LA SEGURIDAD, CONDICIÓN PARA EL PROGRESO
Y es que, para Don Felipe, "la seguridad es una valor fundamental y una condición básica para permitir el desarrollo y el progreso de la Nación, así como el bienestar de las personas", una seguridad que proporcionan las Fuerzas Armadas en todos los ámbitos y "todos los días del año y sin bajar la guardia".
Los actos de la Pascua Militar, que instauró Carlos III en 1782 y tienen lugar cada 6 de enero en el salón del trono del Palacio Real, inauguran oficialmente el año castrense y en ellos se establecen las prioridades de la política militar y los objetivos geoestratégicos.
Los actos han comenzado con la llegada de los Reyes Felipe y Letizia al patio de armas del Palacio Real, donde han saludado a las autoridades civiles y militares. A continuación, se ha escuchado el himno de España y el monarca, ataviado con el uniforme de capitán general del Ejército del Aire, ha pasado revista a una compañía de la Guardia Real
Como jefe supremo de las Fuerzas Armadas, el Rey preside cada año la Pascua Militar, este año por tercera vez. A diferencia del año pasado, cuando el Ejecutivo estaba en funciones, ha asistido también el nuevo Gobierno que tomó posesión en noviembre, con el presidente al frente, Mariano Rajoy; la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal; y el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido.
También han estado presentes los jefes de la cúpula militar --que serán relevados en las próximas semanas--, empezando por el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante Fernando García Sánchez; seguido por los jefes de Estado Mayor de los Ejércitos de Tierra, del Aire y de la Armada. Asimismo, ha asistido el director general de la Guardia Civil, José Manuel Holgado.
MODERNIZACIÓN Y OPERATIVIDAD
Ante todos ellos, el Rey ha reconocido el trabajo realizado sobre todo en los últimos años de crisis: "A pesar de las dificultades, que conozco bien, y gracias al esfuerzo, profesionalidad, imaginación y abnegación de todos, se han logrado mantener las capacidades militares necesarias para el cumplimiento de las misiones asignadas, capacidades que son una herramienta útil e irrenunciable para el Estado, pues protegen los intereses nacionales y contribuyen a la seguridad de España".
El monarca ha destacado la necesidad de "seguir apostando por el proceso de modernización" que permita mantener la "operatividad para ir siempre por delante". "No podemos dejarnos rebasar por los nuevos escenarios y los desafíos actuales, cada vez más cambiantes e imprevisibles".
Además, ha animado a continuar con la participación de las Fuerzas Armadas en las maniobras y ejercicios combinados en el ámbito internacional, en misiones de la UE, la OTAN y Naciones Unidas así como el "apoyo a países en situación de inestabilidad". "Proyección, esfuerzo y confianza que deben estar basadas en una eficaz disponibilidad y capacidad de reacción de nuestras Fuerzas Armadas para responder con prontitud ante cualquier amenaza", ha comentado.
"Y aunque la naturaleza de los conflictos y los diferentes escenarios han ido cambiando con los años, las mismas virtudes que tradicionalmente habéis practicado deben perdurar en la institución militar. Vuestra integridad, la fiel entrega al cumplimiento de vuestras obligaciones y la vocación de servicio a los demás son un verdadero ejemplo para la sociedad", ha añadido.
DISPOSICIÓN PERMANENTE
Para ello, el monarca ha recordado que "el primer y más fundamental deber del militar es la disposición permanente para defender España, y arriesgar la vida para proporcionar seguridad y protección a los demás es inherente a la esencia de la profesión militar".
En este sentido, y como hace en cada acto castrense al que acude, Felipe VI ha recordado a los "compañeros de armas" que han perdido la vida en cumplimiento de su misión, tanto en operaciones fuera de España como en el "quehacer diario". "Su entrega noble, generosa y a veces heroica deberá ser siempre valorada y recordada con honra, con gratitud y con emoción", ha dicho.
Para finalizar, el monarca ha deseado que este año traiga la paz por la que las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil "velan en silencio" y les ha animado a "seguir trabajando desinteresadamente por los demás, fortaleciendo vínculos" y les ha agradecido su "compromiso firme en el servicio a España".