Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Rajoy y Cameron mantienen sus posiciones, pero "sientan las bases para un diálogo"

David Cameron en la cumbre del G-20Reuters

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha explicado este viernes que se ha reunido en San Petersburgo (Rusia) en dos ocasiones con el primer ministro británico, David Cameron, y ha asegurado que, aunque "cada uno tiene su posición" en el contencioso de Gibraltar, han "sentado las bases para un diálogo" que, ha dicho, "terminará bien para todos".

En la rueda de prensa posterior al G-20, el jefe del Ejecutivo ha confirmado que, aprovechando su presencia en la cumbre en San Petersburgo, ha tenido dos reuniones con Cameron, una este jueves a última hora y otra este viernes.
Sin dar detalles sobre el contenido de estas conversaciones, ha asegurado que "han sido útiles" y ha recalcado que "la sintonía personal" con el 'premier' es "buena". Además, ha explicado que han acordado seguir "hablando".
El presidente del Gobierno ha hecho hincapié en que estos encuentros son "útiles", porque "siempre que dos personas hablan se produce una situación mejor que si dos personas no hablan".
"NADIE TIENE INTERÉS EN TENER PROBLEMAS"
Así, y aunque ha reconocido que es "evidente" que existe "un problema" a cuenta de Gibraltar, también lo es que "nadie tiene interés en tener problemas", para lo que "hay que dialogar y hablar".
"Hemos sentado las bases para un diálogo, que conociendo al señor Cameron y conociéndome a mí, estoy absolutamente convencido de que terminará bien para todos", ha explicado sin dar más detalles porque, según ha dicho, debe "ser prudente".
Rajoy y Cameron mantuvieron ya el pasado mes de agosto una conversación telefónica, a iniciativa del 'premier', que se quejó de las esperas para cruzar la Verja de Gibraltar causadas por los controles de las fuerzas de seguridad españolas. El jefe del Ejecutivo defendió ante su homólogo la legalidad de estos registros y se quejó del contrabando en la colonia británica.