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Prisión provisional para el líder de la red rusa Kemerovo, detenido la semana pasada en Mijas (Málaga)

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno decretó prisión provisional para el líder de la organización criminal rusa dedicada al tráfico de drogas asentada en Estonia, denominada Kemerovo, detenido la pasada semana en la localidad malagueña de Mijas, han informado fuentes jurídicas.
Vyacheslav Gulevich, máximo responsable de la red criminal rusa desarticulada por la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía de la República de Estonia, en el marco de una operación conjunta, fue arrestado dando cumplimiento a una Orden de Detención Europea lanzada por las autoridades estonias.
Tras su detención, el líder de Kemerovo pasó a disposición judicial tras su arresto ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, que le ha enviado a prisión provisional hasta que sea entregado a Estonia donde está acusado de los delitos de pertenencia a organización criminal y tráfico de drogas.
La entrega a Estonia podría producirse entre 10 días y dos meses. Si Gulevich no pone ningún impedimento en ser trasladado hasta el país reclamante, se haría efectivo en un máximo de 10 días; mientras que en caso contrario, los trámites se puede prolongar hasta los 60 días.
Gulevich fue detenido en Mijas en un operativo conjunto entre las autoridades españolas y estonias denominado Fulcrum-Carinatus. Los otros tres dirigentes del grupo criminal fueron arrestados en Tallín (Estonia).
DOS AÑOS DE INVESTIGACIÓN
Las autoridades estonias llevaban más de dos años investigando las actividades ilícitas de esta organización criminal. Inmediatamente después del asentamiento del responsable de la organización en Mijas, se inició una investigación conjunta para determinar sus actividades ilícitas en territorio español, donde vivía rodeado de importantes medidas de seguridad.
Desde aquí daba instrucciones a su mano derecha para el control del mercado de la droga en Estonia. La operación adquirió una nueva dimensión tras el asesinato, en septiembre de 2016 por un ajuste de cuentas, del máximo líder del mundo criminal ruso en Estonia.
Según informó la Policía Nacional en un comunicado, hasta su muerte, monopolizaba el poder y era el encargado de la recepción del dinero de las distintas organizaciones criminales asentadas en Estonia para su aportación a la denominada 'obshack' o "caja común".
Abarcaba todos los ámbitos delincuenciales (tráfico de armas, tráfico de drogas, extorsiones, prostitución, trata de seres humanos) y ejercía de juez entre el resto de líderes cuando surgía cualquier disputa. Su poder era reconocido desde los años 90, presidiendo las denominadas 'shodkas', a las que asistían los 15 "ladrones en ley" más influyentes.
En una de dichas reuniones le retiró el apoyo a otro de los miembros de la banda que, hasta ese momento, controlaba el mercado de las anfetaminas en Estonia y había perdido una mercancía valorada en un millón de euros. Por dicha circunstancia, éste ordeno presuntamente su ejecución, lo que generó una lucha entre las distintas organizaciones para ocupar su lugar, produciéndose diferentes ajustes de cuentas y tiroteos entre los distintos clanes para el control de zonas y especialidades delictivas.
TODO TIPO DE ACTIVIDADES DELICTIVAS.
Según han explicado, el motivo de su asentamiento en España era por un lado establecer una base de operaciones para la comisión de dichas actividades y, por otro, el blanqueo de los capitales obtenidos ilícitamente. Asimismo, fijó su residencia en España también por motivos de seguridad, dado que temía ser víctima de uno de los mencionados ajustes de cuentas.
Uno de los sicarios implicado en dichos tiroteos, perteneciente a una organización criminal rival de Kemerovo, fue detenido el pasado mes de junio en Reus (Tarragona), poco después de entrar en España. En Estonia, recientemente había disparado a uno de los miembros de Kemerovo, tras irrumpir en una reunión que estaban llevando a cabo en un hotel de Tallin.
En el registro realizado en la localidad malagueña se encontró documentación de contabilidad, dinero en efectivo escondido y diverso material informático pendiente de analizar, así como un hacha y un cuchillo de grandes dimensiones que el detenido escondía bajo su almohada.