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Las medidas del ministerio de Interior con los presos yihadistas

Separación en distintos módulos, controlar sus relaciones personales en el exterior, incautacar obras de autores radicales o hasta controlar sus cuentas de peculio en busca de movimientos sospechosos de dinero, son algunas de las medidas que Instituciones Penitenciarios toman como medida de seguridad con los presos yihadistas que están en las cárceles españolas. Las autoridades españolas han intensificado el control sobre los extremistas con el fin de evitar que las cárceles españolas se conviertan en un centro de radicalización.

"Se trata de recoger, analizar y sistematizar un conjunto de datos y variables relevantes para detectar y acotar procesos incipientes o consolidados de radicalización", explica el 'Programa de Intervención con los Internos Islamistas en los Centros Penitenciarios', uno de los documentos sobre los que pivota esta estrategia.
"Pretendemos limitar la incidencia de este fenómeno terrorista en el interior de los establecimientos penitenciarios", expone este programa con el que Prisiones lleva meses trabajando y en el que se admite que es un "fenómeno que genera una creciente preocupación". Por ello se introducen medidas concretas de actuación.
Comunicaciones y visitas
Se establece que "especialmente hay que examinar las eventuales relaciones de algunos de los terroristas ingresados en prisión con personas con detenciones anteriores, con independencia de que hayan sido condenadas por terrorismo o por otros delitos". "Por tanto, hay que observar las comunicaciones y visitas con estas personas, las relaciones establecidas entre ellos o con terceros y las relaciones con otras formas de delincuencia organizada o terrorista", precisa.
El programa indica que "hay que estudiar las actitudes y comportamientos indiciarios de prácticas constitutivas de riesgo que no pueden ni deben pasar desapercibidos para la Administración Penitenciaria". Este plan otorga a los subdirectores de Seguridad de cada cárcel la función de coordinar toda la información que se recibe sobre los presos afectados y elaborar un informe cada semana "con las propuestas que consideren relevantes".
"Constatado con un razonable nivel de certeza que estamos en presencia de un recluso con una peligrosidad elevada, no resultará prudente su ubicación en módulos de respeto (donde los presos gozan de mayores cotas de libertad dentro de prisión) ni la autorización para el acceso a talleres y actividades fuera del departamento", prosigue el texto.
Separación más que dispersión
Fuentes penitenciarias confirman que la práctica habitual con los reclusos yihadistas no consiste disgregarles en distintas cárceles del territorio español como se hace con los internos de ETA, sino en evitar que mantengan relación con perfiles semejantes. Para ello, según dicen, lo más común es separarles pero en diferentes módulos de la misma presión. Otro punto clave es el control de las comunicaciones de "cara a prevenir eventuales incidentes y constatar los indicios de radicalización".
Registros o cacheos
Por otro lado, se hace hincapié en "el necesario conocimiento y reseña de textos, grabaciones u otros sistemas de almacenamiento de audio o video que pudieran contener reflexiones o discursos de autores radicales". "No se autorizará la tenencia de estos materiales por favorecer el reclutamiento o la radicalización, procediendo también a la intervención de los mismos cuando se detecten en los registros o cacheos", zanja.
El programa se apoya en las medidas de seguridad que se aplican a los presos pertenecientes al l Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) que cuenta con un apartado especial para presos islamistas. Es una base de datos creada para disponer de amplia información sobre determinados grupos de internos de alta peligrosidad.
Categorías FIES
"Es particularmente preocupante el fenómeno de la captación y proselitismo de eventuales terroristas en el interior de los centros", advierte la regulación del FIES. La idea es "hacer frente a estos riesgos y amenazas a la seguridad" aumentando el control de algunos presos mediante la "observación, conocimiento e información por parte de los funcionarios". Se hace por tanto un "seguimiento individualizado y específico" sobre estos presos por parte de "especialistas".
El FIES incluye varias categorías: los presos de control directo (especialmente conflictivos y que habitualmente alteran la convivencia), los presos de bandas de crimen organizado, los condenados por terrorismo, los presos que han sido miembros de las fuerzas de seguridad o funcionarios de prisiones y los presos de "características especiales".
En ese fichero se almacena información que va desde "fotografías", "comunicaciones con el exterior" o "datos procedentes de otras fuentes". Además, sobre los presos terroristas "deberá mantenerse una permanente observación y control" sobre sus "relaciones con los funcionarios y con otros internos", "rol desempeñado y capacidad de liderazgo en los grupos organizados o espontáneos que se crean en los centros", así como "relaciones y posible vinculación con otros grupos del Centro".
Cuentas de peculio
En cuanto al "control sobre el movimiento de sus cuentas de peculio", se pide indagar sobre "el origen de aportaciones cuando resulten llamativas, así como las extracciones para otros internos, ex internos o personas vinculadas con estos".