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La trayectoria de Pedro Sánchez, marcada por un aluvión de críticas y desavenencias

Susana Díaz le aupaba a la secretaría general del PSOE hace sólo dos años. Pero la luna de miel duraría poco, lo que Pedro Sánchez tardaba en decir: "anuncio que me presentaré a esas primarias y espero ser el próximo candidato a la presidencia del Gobierno de España". Un anuncio que no entra en los planes de Susana Díaz, quien no deja de amagar con disputarle el liderazgo. Sánchez comenzó a perder también el favor de otros secretarios generales. Sin informarle, Zapatero y Bono se reunieron con Pablo Iglesias. En diciembre de 2015 Sánchez midió sus propias fuerzas en las urnas: frente a un PP acuciado por la crisis económica y la corrupción obtuvo el peor resultado de la historia del PSOE: 90 escaños. Entonces, las críticas empezaron a arreciar: "Si el PP nos ganó estas elecciones en estas circunstancias es que no estábamos en el camino correcto", afirmaba Susana Díaz. Con las segundas elecciones, el 26 de junio, Sánchez consigue empeorar el resultado: 85 escaños. "Nos comprometemos hoy a liderar la oposición", afirmaba el secretario general, quien dijo no, como ahora, al intento de Mariano Rajoy de formar gobierno de todas las formas posibles y con el respaldo del Comité Federal. Intentó incluso formar gobierno, aunque los principales barones, Zapatero, Rubalcaba, le advirtieron, y Felipe González le marcaba el camino: "Que por lo menos se abstuvieran los que no tienen capacidad de formar una mayoría alternativa". Dos años de lucha soterrada dejan ahora un partido roto y un Pedro Sánchez noqueado.