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Matas ve "lógico" pedir trabajo para su mujer "como haría cualquier padre de familia"

El expresidente del Govern Jaume Matas ha subrayado que a finales de 2006 pidió al hotelero mallorquín Miquel Ramis que contratase a su mujer "como haría cualquier padre de familia: ir a un amigo y pedirle trabajo", rebatiendo de este modo las acusaciones de la Fiscalía de que el exmandatario autonómico, aprovechándose de su cargo, exigió al empresario este favor con el objetivo de encubrir los más de 2.900 euros que pidió que Ramis le abonase mensualmente, hasta un total de 42.111 euros. El fiscal, además le ha acusado de haberse creído un semidiós durante su última legislatura al frente del gobierno de las islas (2003-2007).

El expresidente del Govern Jaume Matas ha subrayado que a finales de 2006 pidió al hotelero mallorquín Miquel Ramis que contratase a su mujer "como haría cualquier padre de familia: ir a un amigo y pedirle trabajo", rebatiendo de este modo las acusaciones de la Fiscalía de que el exmandatario autonómico, aprovechándose de su cargo, exigió al empresario este favor con el objetivo de encubrir los más de 2.900 euros que pidió que Ramis le abonase mensualmente, hasta un total de 42.111 euros.
En su declaración ante el tribunal del jurado encargado de juzgarle por un presunto delito de cohecho, por el que el Ministerio Público le reclama una multa de 1.000 euros y el comiso de la cantidad que habría recibido como prebenda, Matas ha asegurado que tenía "una gran confianza" con el hotelero ya que "cada año celebrábamos matanzas juntos, mi mujer iba con él en barco y hemos pasado Nocheviejas juntos".
Es por ello que, según ha relatado en el interrogatorio, que continúa en estos momentos, hizo valer su amistad con Ramis para acudir a él y preguntarle: "no tendries treball per a la meva dona?" (¿no tendrías trabajo para mi mujer?). No obstante, ha precisado que el hotelero "nunca me ha pedido nada", al preguntarle el fiscal si hubo a cambio algún tipo de contraprestación, incidiendo en que Ramis "es un empresario de éxito y sus hoteles son de lo mejor que hay en Mallorca".
"No me gustaría dar una mala impresión, pero desde mi experiencia política estaba en disposición de haber pedido este favor a mucha gente; es lógico", ha llegado a subrayar Matas. Así que, ha añadido, "¿a quién voy? a un amigo que es un empresario de éxito, con quien no voy a tener ningún problema, igual que haría con mis hijos". "Me hubiera equivocado grandísimamente si supiera en ese momento que eso me hubiera dado problemas", ha enfatizado.
En su relato de los hechos, el expresidente ha recordado que Ramis le comentó que en sus hoteles había muchos clientes extranjeros y que necesitaba reforzar el mercado nacional, por lo que "vio una oportunidad" en su mujer, puesto que "sabía que ella había trabajado en Madrid, tenía contactos y había forjado una gran capacidad de relación, por lo que le parecía bien [su perfil] para promocionar ese tipo de clientes en sus hoteles".
En lo que al salario se refiere, ha manifestado que el hotelero le preguntó cuánto ganaba en Madrid, y al contestarle que cobraba 2.500 euros, el empresario le respondió: "¿sabes qué? Le voy a pagar más, unos 2.900 euros, pero no quiero que pase ningún gasto aparte". Se trata de la cantidad que, presuntamente, le iba abonando Ramis al matrimonio como prebenda sin que en realidad Areal llegase a realizar trabajo alguno para el hotelero.
No obstante, al preguntarle el fiscal con qué clientes contactó, el acusado ha respondido no saberlo, mientras que, al ser inquirido sobre la partida de ambos a Estados Unidos -tras perder Matas las elecciones autonómicas de 2007-, el exlíder del PP balear ha manifestado que él se fue primero ya que su mujer se quedó "a caballo" entre Palma, Madrid y finalmente en el país norteamericano hasta que culminó el contrato a finales de ese año.
Los otros trabajos de Maite Areal
El expresidente, sobre quien pesan nueve meses de prisión en el marco del primer juicio del caso Palma Arena, ha recordado asimismo que, antes de que su esposa trabajara para Ramis, estuvo en el gabinete de la Conselleria de Educación de la Comunidad de Madrid ocupando un cargo eventual de confianza "para el asesoramiento y apoyo al conseller", mientras que también había sido profesora de enseñanza general básica.
Sin embargo, una vez que se desplazó a Palma en agosto de 2003 --después de que en mayo de ese año Matas se hiciera con la presidencia de Baleares--, Areal "empezó a buscar trabajo, ya que tiene derecho a hacer su propia vida y desarrollar su carrera profesional".
Así, ha recordado, su mujer contactó con Miguel Martorell, administrador de la sociedad Martorell Asesores Tributarios, donde, según apuntó el juez José Castro durante la instrucción de estas pesquisas, Areal fue aparentemente contratada entre noviembre de 2005 y diciembre de 2006 y percibió 37.092 euros en concepto de facturas ficticias.
Respecto a este trabajo, Matas ha explicado que su esposa negoció diversos proyectos con varios clientes de Martorell, a lo que el fiscal le ha preguntado si se estaba "inventando" estos proyectos al recordar que el propio administrador de la asesoría fiscal afirmó que Areal no le había presentado "ni un solo proyecto". "Me está ofendiendo", ha espetado Matas por respuesta, recordado asimismo que en ningún momento pidió nada a Martorell. "En todo caso el tema es de mi mujer", ha remachado.
Acusaciones de la fiscalía anticorrupción
El fiscal anticorrupción Pedro Horrach ha destacado, al inicio del juicio que en la última legislatura del exmandatario del PP (2003-2007) los representantes políticos eran "semidioses que se olvidaron de lo que era servir a los ciudadanos y se olvidaron de su condición para obtener lo que querían".
"Elegantes coches atascaban las calles de Palma, había actos oficiales continuos, nuestros representantes estaban rodeados de séquitos de pieles y se construyeron grandes infraestructuras: el metro (probablemente el más deficitario del mundo) y el velódromo Palma Arena, pesadilla para los actuales gobernantes", ha manifestado Horrach, quien ha recriminado cómo en el caso de Matas, éste desplegó "poder, influencias y contactos" para lograr "lo que quería. "Es decir, lo de siempre".
Y en este sentido, ha subrayado que "no hablamos de la cesta de Navidad, de un boligrafo o de una gorra", sino de regalos "que condicionan, crean vinculos y generan deudas, esclavizan y someten al que da y al que recibe, que no se hacen por generosidad sino por pura necesidad [del empresario] de seguir manteniendo las mismas posibilidades: que no te metan en la lista negra de no recibir más contrataciones".
Pendiente de conocer si cumple nueve meses de cárcel
Mientras tanto, el exlíder del PP balear se encuentra pendiente de que la Audiencia Provincial de Baleares determine si debe o no ingresar en prisión para cumplir los nueve meses de cárcel a los que el Tribunal Supremo (TS) redujo la pena inicial de seis años que le fue impuesta a Matas en el marco del primer juicio del caso Palma Arena: la relacionada con la contratación irregular del periodista Antonio Alemany para la redacción de los discursos del expresidente.
Y es que la Audiencia debe resolver en breve el recurso que interpuso Matas contra el auto por el que el órgano judicial denegó suspender los nueve meses de prisión -correspondientes a su condena como autor de un delito de tráfico de influencias- o sustituirlos por una pena de multa, pese a ser una condena inferior a los dos años de cárcel. El tribunal aseveraba, de hecho, que "el daño social causado y el quebranto de la integridad y dignidad de las instituciones públicas no se satisface con una multa".
El caso Palma Arena, dividido en 27 piezas separadas
Se da la circunstancia de que Matas está siendo investigado en numerosos flecos del caso Palma Arena que, dividido en un total de 27 piezas, indaga a nivel global un presunto desvío de más de cincuenta millones de euros durante la construcción del velódromo palmesano (2005-2007) y su posible conexión con el tren de vida llevado por Matas como presidente de la Comunidad balear.
Asimismo, la causa centra sus pesquisas en la financiación supuestamente ilegal del PP balear; la presunta malversación de fondos de Baleares y Comunidad Valenciana a través de las actividades del Instituto Nóos, y la contratación del arquitecto Santiago Calatrava por parte del Govern para la elaboración del anteproyecto de la Ópera de Palma, cuya construcción finalmente no se llevó a cabo.