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Irene Montero y Pablo Iglesias preparan largas intervenciones para presentar hoy su moción de censura contra Rajoy

Los grupos fijarán posición de menor a mayor, acabando con PSOE y PP, y los diputados votarán al candidato uno por uno y de viva voz
La portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, Irene Montero, y el secretario general de la formación morada y candidato a la Presidencia, Pablo Iglesias, tienen previstas largas intervenciones para presentar este martes su moción de censura contra Mariano Rajoy, la tercera que acogerá el Congreso en la reciente historia democrática.
Montero será la primera en abrir fuego este martes a las nueve de la mañana, cuando subirá a la tribuna, en representación de los 35 diputados de Unidos Podemos que suscribieron la moción, para explicar las razones que han llevado a su grupo a presentar la censura a Rajoy.
Su tiempo de intervención no está tasado, por lo que su discurso, que se espera que sea eminentemente crítico con el PP, puede alargarlo tanto como quiera, aunque fuentes de Unidos Podemos calculan que rondará la hora y media aproximadamente.
LOS PROMOTORES NO TIENEN LÍMITE DE TIEMPO
Más extenso vaticinan las mismas fuentes que será la intervención de Pablo Iglesias, que tomará la palabra a continuación. Aunque tampoco tiene límite de tiempo, se espera que consuma alrededor de dos horas para exponer el programa político de su hipotético Ejecutivo.
El Gobierno, que puede intervenir en cualquier momento del debate, podría tomar la palabra después de la intervención de Montero, como ocurrió en las dos únicas mociones de censura precedentes, o bien al término del discurso del aspirante a La Moncloa. Eso sí, el interpelado por el Ejecutivo, sea Montero o Iglesias, tendrá derecho a responder.
En 1980, el ministro de la Presidencia, Rafael Arias Salgado, de Unión de Centro Democrático (UCD), intervino justo después de que el PSOE, por boca de Alfonso Guerra, cargara contra el Gobierno de Adolfo Suárez y defendiese la candidatura de Felipe González.
Siete años después, en la moción 'popular' contra Felipe González, el entonces vicepresidente Guerra también tomó la palabra después de que el PP censurara la gestión del Gobierno socialista e impulsara la candidatura de Antonio Hernández Mancha.
RECESO ANTES DEL TURNO DE LOS GRUPOS
Intervenga o no el Gobierno en esa primera parte del debate, tras el correspondiente receso que decida la Presidencia de la Cámara, será el turno de los portavoces de los distintos grupos parlamentarios, que tomarán la palabra de menor a mayor, es decir, comenzará el Grupo Mixto, al que seguirá el PNV, ERC, Ciudadanos, Unidos Podemos, el PSOE y el PP.
Así las cosas, el duelo de Pablo Iglesias con los dos partidos mayoritarios llegará al final del debate y no se descarta que se reserve para el miércoles.
Cada uno de los grupos contará con una intervención inicial de treinta minutos y de diez minutos de réplica, y se da por hecho que el aspirante les irá contestando uno por uno. En el caso del Mixto, el tiempo deberá dividirse entre los siete partidos que lo conforman (PDeCAT, Compromís, Bildu, UPN, CC, Foro y Nueva Canarias). En nombre de los independentistas catalanes hablará su portavoz, Carles Campuzano, y Joan Baldoví representará a Compromís.
Tras el Mixto participarán los portavoces del PNV, Aitor Esteban; Esquerra, Joan Tardà, y Ciudadanos, representado por Albert Rivera. Al igual que el Mixto, el grupo confederal de Unidos Podemos también tendrá que dividirse el tiempo. Aunque Podemos ya no intervendrá, sí lo harán sus socios y confluencias --Xavier Domènech (En Comú), Alberto Garzón (IU) y Antón Gómez-Reino (En Marea)--, cada uno de los cuales dispondrá de diez minutos.
Por parte del PSOE intervendrá el nuevo portavoz, José Luis Ábalos, mientras que Rafael Hernando será el encargado de fijar la postura del PP. También en esta parte del debate podrá intervenir cualquiera de los miembros del Gobierno.
EL PP INTUYE QUE RAJOY HABLARÁ
Aunque el Gobierno no ha desvelado sus intenciones, el portavoz del Grupo Popular, Rafael Hernando, intuye que seguirá la tradición y subirá a la tribuna para defenderse. Una de las posibilidades es que el presidente hablé al final, aunque la última palabra corresponde al candidato que se examina, en este caso Iglesias.
Una vez debatida la moción, se procederá a su votación, que será pública y por llamamiento, es decir, cada diputado deberá anunciar de viva voz el sentido de su voto. Aún está por determinar si tendrá lugar el mismo martes o ya al día siguiente. En las mociones precedentes, el debate se ha sustanciado en dos jornadas.
Para que la moción de censura salga adelante, el candidato necesita reunir la mayoría absoluta de la Cámara: 176 votos. De momento, Unidos Podemos sólo tiene asegurado el apoyo de su socio electoral de Compromís (cuatro diputados) y espera el sí de los independentistas de Esquerra y de Bildu, lo que elevaría a 82 los votos favorables, muy lejos del mínimo necesario para que la moción de censura tenga éxito.
170 VOTOS EN CONTRA: PP, CS Y CC
Desde que anunció la moción de censura el pasado 27 de abril, los intentos de Iglesias por tratar de atraerse más adeptos a su causa entre los grupos de la oposición han caído en saco roto y todo indica que su iniciativa se topará con 170 votos en contra.
Tanto el PP como Ciudadanos han venido insistiendo en su rotundo rechazo a su candidatura, al que previsiblemente también se unirán los dos diputados de UPN y el de Foro Asturias, ambos socios electorales de los 'populares' en Navarra y Asturias. También la diputada de CC, Ana Oramas, dirá 'no' al líder de Podemos. El PSOE, por su parte, ya ha confirmado la abstención, opción por la que también apuestan el PDeCAT, el PNV y el diputado de NC, Pedro Quevedo.
Por tanto, la moción de censura que el Congreso debatirá este martes seguirá la misma estela que las dos precedentes, la de 1980 y la de 1987, que fueron rechazadas. En concreto, en 1980, Felipe González logró el respaldo de 152 diputados, frente al rechazo de 168 y la abstención de otros 21 --en la sesión se registraron 11 ausencias--. Siete años después, en 1987, sólo 66 diputados votaron a favor del candidato Antonio Hernández-Mancha, frente a los 195 que lo hicieron en contra y los 71 que se abstuvieron.