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La gestión de González-Botella convierte el bastión popular de Madrid en un punto débil

La retirada del plan de privatización de la sanidad madrileña es la puntilla para el Partido Popular de Madrid y para Ignacio González que hace muy poco tuvo que decir adiós también al Eurovegas que tantos y tantos empleos iba a generar. Y eso que desde Génova le pedía ser el arriete con el que seguir ganando y derrotando al PSOE. Lejos quedan los años dorados de Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón con sus holgadas mayorías absolutas. Ahora, González y Botella, los dos de rebote en el poder, gobiernan sin haber ganado en las urnas. Nadie les garantiza un futuro como candidatos. Donde tenía un bastión, el PP tiene hoy un punto débil.