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Garzón defiende al juez que recusa Pablo Crespo y dice que nunca cobró por asistir a sus conferencias

Niega que participara en actos de su Fundación por amistad y agrega que es un gran experto en lesa humanidad
El que fuera juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha negado que el magistrado José Ricardo de Prada, uno de los tres encargados de juzgar a los acusados por las actividades que la trama 'Gürtel' realizó entre 1999 y 2005 a partir del próximo 4 de octubre, participara en conferencias de su Fundación por "amistad" y precisa que lo hizo "por su compromiso en favor de las víctimas y contra la impunidad" y sin recibir dinero a cambio.
El antiguo titular del Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional reacciona así a la petición del exsecretario de Organización del PP gallego Pablo Crespo, que ha presentado un escrito de recusación en su contra alegando sus vínculos "reconocidos y proclamados" con Garzón, quien fue expulsado de la carrera judicial por las escuchas ilegales acometidas en esta causa.
En un comunicado, la Fundación Internacional Baltasar Garzón (FIBGAR), pone de manifiesto que De Prada "jamás ha percibido honorario alguno" y que siempre ha asistido pro bono al igual que la mayoría de los expertos en Derechos Humanos que han participado en ellas.
EXPERTO EN LESA HUMANIDAD
La nota asegura que el juez del tribunal de Gürtel es "uno de los mayores expertos en Derechos Humanos y crímenes de lesa humanidad" y recuerda que ha intervenido en programas de cooperación internacional en Centroamérica, sobre terrorismo en África, de Justicia Transicional de la Unión Europea o en la Ley de justicia y Paz en Colombia.
"Fue ponente de la sentencia contra Scilingo y Juez internacional en la Sala de apelaciones de crímenes de guerra de Bosnia Herzegovina en Sarajevo", agrega.
Crespo ha solicitado la recusación de este magistrado alegando el lazo de amistad que le une con Baltasar Garzón, que destapó en 2009 la trama y que acabó siendo inhabilitado del cargo por el Tribunal Supremo tras una querella presentada el propio Crespo.
La defensa del considerado como número dos de la trama indica que, pese a la sentencia firme del alto tribunal por la que apartó a Garzón de la carrera judicial, De Prada manifiesta que para él, el magistrado sigue y seguirá siendo juez "hasta que decida dejar de serlo" y que vivió "de forma muy intensa y cercana" el procedimiento seguido contra su persona.
Además, la representación procesal de Crespo basa la recusación en la existencia de una "enemistad manifiesta" por parte del magistrado de la Audiencia Nacional contra el investigado precisamente por la interposición de la querella contra Garzón, condenado a 11 años de inhabilitación en 2012.
La condena a Garzón señala que el exmagistrado de la Audiencia Nacional vulneró de forma "drástica e injustificada" el derecho de defensa de sus investigados y que la autorización de las escuchas hechas a los cabecillas de la trama -Francisco Correa, Pablo Crespo y Antoine Sánchez-, en prisión, fue "injusta" porque "laminó" de forma arbitraria y sustancial el derecho de defensa de los imputados en la Gurtel.
LA HIJA DE PRADA
Además, argumenta que Pilar Eirene de Prada, hija del magistrado, mantiene un "estrecho contacto" con Gonzalo Boyé Tuset, abogado de la acusación popular en varias piezas de la causa. Por ello concluye en que resulta "imposible" suponer que el magistrado recusado pueda tener "la imparcialidad imprescindible" en un caso como este.