Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

FAES defiende su rigor como centro de pensamiento frente a las "estrafalarias teorías conspirativas" que se le atribuyen

Zarzalejos subraya que las ideas y los libros "no se lanzan contra nadie" y que la fundación no es "una torre de marfil"
El director de la fundación FAES, Javier Zarzalejos, ha reivindicado este jueves el papel de la entidad como centro de pensamiento y la solvencia de su producción, frente a quienes se empeñan en colocarla en "estrafalarias teorías conspirativas, descalificaciones algo agresivas o análisis más bien ligeros" que les sirven "para reafirmarse en sus prejuicios".
"Las ideas se proponen. Los libros se escriben y se leen, no se lanzan sobre nadie. Por eso, escribimos y publicamos; lo que hacemos lo damos a conocer, lo sometemos al juicio de todo el que quiera conocerlo", ha dicho.
Zarzalejos ha defendido así el papel de FAES en el primer acto de la fundación desde que anunció que se separaba del PP, y desde que su presidente, José María Aznar, dejó la presidencia de honor de su partido. En ese contexto, ha justificado los cambios "para seguir representando en mejores condiciones lo que FAES significa".
Además, ha hecho hincapié en que FAES es "una organización arraigada en su tiempo y en su espacio" y "no es una torre de marfil, ni una burbuja donde habitan teóricos sin conexión con la realidad, incapaces de calibrar los problemas de los que hablan". "Aquí no se torea de salón", ha añadido.
Zarzalejos ha calificado FAES como un "logro importante del pensamiento político reformista" que ha "contribuido al éxito del centro-derecha español a través de su articulación ideológica", asentándolo "en las corrientes moderadas y constructivas de la sociedad española".
Eso sí, ha admitido que el ejercicio de las ideas no está "exento de riesgos" sino que con frecuencia tiene que "desafiar una cultura, por llamarla de alguna manera", que "es escasamente proclive a la reflexión" y además "no quiere ser inquietada" por sus conclusiones.
RIESGOS PARA LA DEMOCRACIA
En este contexto, el director de FAES ha lanzado un aviso contra el "postpensamiento" --según la definición de Giovanni Sartori--, en el que "lo visible desplaza a lo inteligible", y también contra "la sentimentalización e la política" y los "dogmas del multiculturalismo y de la corrección política" que está derivando en "una censura cultural que alcanza expresiones grotescas".
También ha lamentado que se apueste por "la identidad como valor político absoluto", porque "la reducción a lo identitario fracciona la sociedad y reniega del vínculo cívico", como demuestran los "nacionalismos radicalizados".
Todo ello, junto a la "ilusión tecnocrática", lo ha calificado de "riesgos para la democracia", porque son "ideas que incitan a la polarización, que desplazan el proceso político fuera de las instituciones, ideas que impiden las condiciones mismas del diálogo" y, en definitiva, "nutren la antipolítica".
En su discurso, también ha remarcado que la fundación reivindica la libertad, no como "referencia retórica" y a España como "una gran nación" y "también un amplio espacio cívico" "en el que nadie puede desentenderse de la suerte de los demás pero en el que tampoco nadie puede arrogarse el derecho a disponer sobre lo común".