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FAES opina que el atentado en Berlín desmiente la tesis del "buenismo" porque los terroristas no distinguen entre países

La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que preside José María Aznar considera que el atentado del pasado lunes en Berlín desmiente las tesis del que denomina "buenismo" porque los terroristas no diferencian entre unos países y otros a la hora de atacar, sino que es la sociedad occidental "el objeto de su odio, un odio que ni distingue ni exime".
"Pocos países como Alemania cumplen tan cabalmente el canon buenista que debería haberle mantenido libre de la amenaza yihadista. Lo que ocurre es que la lógica del buenismo falla porque no es una exigencia moral sino una coartada", ha explicado FAES en su análisis tras el atentado contra el mercado navideño de Berlín.
La fundación que dirige Aznar ha hecho su análisis a raíz de las palabras del líder de la extrema derecha alemana Marcus Pretzel, quien tras el ataque afirmó desde su cuenta de Twitter que los fallecidos eran "los muertos de Merkel".
"Los radicales se emparentan en el aprovechamiento de las peores tragedias traficando políticamente con el asesinato masivo, pero pese a lo que le gustaría a Marcus Pretzel, pese al rédito electoral que pueda conseguir, por impopulares que puedan ser las decisiones de la canciller sobre los flujos de inmigrantes y refugiados, los muertos de Berlín no son de la señora Merkel porque es la más perversa y suicida condonación de la responsabilidad de los verdaderos culpables", explica FAES.
CADA VEZ MÁS DIFÍCIL CONSTRUIR CAUSAS
Para la fundación, "a los que han convertido en un oficio la explicación de los crímenes yihadistas cada vez les resulta más difícil construir 'causas' que señalen responsables distintos a los verdaderos asesinos".
Así, ha puesto el ejemplo de los atentados en Francia, país que participó en bombardeos contra posiciones del Estado Islámico pero que sin embargo se había opuesto a la guerra de Irak en 2003, o Bélgica, del que "sólo se puede decir que es la sede de las instituciones europeas" y la explicación, por tanto, es "más complicada, salvo que se considere que lo europeo, en tanto que occidental, arrastra una culpa perpetua que lo transforma en objetivo permanente".
Pero FAES ve más difícil de explicar el atentado en Berlín: "Alemania se opuso a la guerra de Irak, su papel en la coalición internacional que combate al Estado Islámico en ese país es irrelevante, los contribuyentes alemanes aportan sumas millonarias a enormes programas de cooperación y la canciller Merkel ha puesto en juego su propia suerte política abriendo las puertas de par en par a los inmigrantes, refugiados y desplazados".
OTRO EXTREMISMO APROVECHA EL VACÍO
Por eso, opina que "cuando un camión estrellado contra un mercado navideño en Berlín destruye la coartada buenista, su vacío lo aprovecha otro extremismo para vomitar su propia mentira: 'estos muertos son de Merkel'".
"No. Sería demasiado fácil que fueran de Merkel, demasiado tranquilizador que fueran de Merkel porque entonces sólo habría que hacer que se fueran con ella. Son muertos de todos, pero no porque hayamos incurrido en ninguna culpa colectiva, sino porque merecen ser reivindicados como parte del 'nosotros' que constituye el objeto de su odio, un odio que ni distingue, ni exime", concluye FAES.