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Expresas de ETA que han sido madres en prisión exigen la puesta en libertad de Sara Majarenas

Expresas de ETA que han sido madres en prisión han exigido este miércoles la excarcelación de la reclusa de la banda Sara Majarenas para que pueda estar con su hija Izar, que se encuentra en la UCI como consecuencia de la agresión sufrida a manos de su padre, aunque la pequeña "está mejorando mucho".
En una rueda de prensa celebrada en la Casa de las Mujeres en San Sebastián, Anabel Prieto y Maitane Sagastume, en nombre de este colectivo y acompañadas de otras exreclusas, han denunciado la "cruel y despreciable" agresión contra Izar, así como el asesinato de Blanca Esther Marqués por parte de quien era su pareja, que responden "a la lógica del patriarcado" que hay que "combatir enérgicamente".
Tras mostrar su "cariño y solidaridad" a Majarenas, así como a su hija y sus familiares, han explicado que todas ellas han sido madres en cárceles como Carabanchel, Yeserías, Granada, Picassent, Pau, Dueñas, Aranjuez, Fleury, Soto del Real o Teixeiro, en las que tuvieron a su lado a sus hijos hasta los tres años, en el caso de las prisiones del Estado, y hasta los 18 meses en las francesas.
Además, han recordado que hay cuarenta niños hijos de presas de ETA que han nacido en prisión, la última la pasada semana en Valencia, y en este momento cuatro de ellos viven todavía con sus madres en la cárcel, en concreto en Picassent (Valencia) donde cumple condena Majarenas y 20 siguen teniendo a sus progenitoras en prisión.
Prieto y Sagastume han relatado que en las prisiones españolas estuvieron en los denominados 'módulos penitenciarios de madres' y en las francesas en módulos normales, "por no haber ninguno habilitado para estas circunstancias", y han denunciado que tanto unos como otros "no tienen en cuenta las necesidades de los niños, y por tanto, son éstos los que se deben adaptar a las circunstancias del centro y no al revés".
En este sentido, han subrayado que intentaron "cubrir esas carencias" a través del apoyo de sus familias que "tenían que recorrer 400, 600 y 800 kilómetros" para ver y pasear a esos niños nacidos en prisión. "
No obstante, han afirmado que "los momentos más delicados y difíciles para estas niños no fueron los que pasaron en la cárcel, sino los posteriores a la separación de sus madres", ya que ellas les ofrecen "tranquilidad, sosiego, seguridad y equilibrio" y, por tanto, su separación "les produce falta de seguridad y una gran ansiedad".
LAS HERIDAS DE IZAR
Por otro lado, han señalado que Izar "tiene unas heridas muy profundas", tanto "físicas" como "psicológicas" y, por tanto, cuando salga del hospital "es su madre quien mejor le puede ayudar a sanar esas heridas", ya que es ella "quien le proporciona tranquilidad, seguridad y equilibrio". "Sara es la pieza clave en la recuperación tanto física como psicológica de la niña", han sostenido.
Al respecto, han apuntado que los médicos que atienden a esta niña "solicitaron a la cárcel que Sara pudiera estar el máximo tiempo posible con Izar", puesto que, "gracias a los estímulos de su madre, había empezado a responder positivamente".
A ello han añadido que Majarenas "hace más de dos años que cumplió las tres cuartas partes de la condena" y, por lo tanto, "tanto ella como la niña deberían haber estado en la calle desde que Izar tenía cinco meses". "Esta niña debería haber vivido en libertad desde entonces si se hubiera aplicado la Ley, si no hubiera leyes de excepción", han incidido.
Finalmente, han indicado que Izar cumplirá tres años el próximo marzo y no podrá seguir viviendo con su madre en la cárcel por lo que ésta "tiene que ser excarcelada", tanto "por justicia, por principios éticos" como por "la salud" de la pequeña.