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España se queja por los "intolerables insultos y amenazas" de Maduro

El Gobierno español ha trasladado este miércoles al embajador de Venezuela en Madrid, Mario Isea, que considera "intolerables" las últimas "declaraciones, insultos y amenazas proferidas por el presidente (Nicolás) Maduro contra España".

En un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy subraya que las autoridades españolas siempre han respetado la "dignidad" de los cargos del Gobierno venezolano.
La protesta de España está provocada por las declaraciones que Maduro efectuó anoche en un programa de televisión, donde llamó "racista" a Rajoy y amenazó con medidas contra nuestro país en respuesta a la proposición no de ley aprobada por el Congreso español que reprueba al Gobierno de Maduro por la detención de líderes opositores y pide su liberación.
Maduro expresó su malestar por la proposición no de ley aprobada en el Congreso de los Diputados español en la que se reprueba al Gobierno de Caracas por las detenciones de opositores y se pide su liberación y acusó a Rajoy de estar "detrás de todas las maniobras contra Venezuela".
El presidente venezolano ha amenazado también con anunciar en breve una serie de medidas contra España. "Ustedes lo buscaron. Por vía diplomática alerté durante meses al presidente Rajoy y a las Cortes de España", ha avisado.
Tras conocer las palabras de Maduro, el Ministerio español de Exteriores ha convocado este miércoles por la mañana a Isea a una reunión en el Departamento para expresarle el "rechazo y malestar del Ejecutivo español" por las críticas.
Isea ha llegado puntual a su cita y ha sido recibido por el director general para Iberoamérica, Pablo Gómez de Olea, ya que tanto el ministro, José Manuel García-Margallo, como el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, se encuentran de viaje fuera de España.
Antes de las 12.10 Isea abandonaba la sede de Exteriores, habiendo estado apenas cinco minutos en el despacho de Gómez de Olea. El diplomático se ha marchado en un vehículo sin hacer declaraciones a los medios de comunicación que le esperaban en la calle.
Este tipo de convocatorias para protestar formalmente ante un diplomático extranjero no suelen prolongarse más allá de 20 o 30 minutos, pues el funcionario en cuestión se limita a escuchar y tomar nota de la protesta del Gobierno que le ha convocado. No obstante, es inusual que la reunión dure sólo unos pocos minutos como ha sido este caso.