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Un trabajo para la Defensora del Pueblo dice que las víctimas necesitan la deslegitimación del proyecto político de ETA

El escritor y profesor universitario Joseba Arregui, exconsejero del del Gobierno vasco del PNV, denuncia que se trate de reducir al ámbito privado el problema de las víctimas de ETA, para las que reivindica un espacio público y una garantía de que el proyecto político por el que ETA asesinó a sus familiares o atentó contra ellas "no es viable", está "deslegitimado" y no será base del futuro político del País Vasco.
"El perdón de las víctimas tendrá sentido cuando exista garantía de que el proyecto de ETA no es viable. La reconciliación sólo será posible sobre la base de la ilegitimidad del proyecto político de ETA. El trabajo de duelo privado que tanto necesitan las víctimas sólo será posible si existen garantías políticas de que el futuro político de Euskadi no se basará en el proyecto político de ETA".
Así se expresa Joseba Arregui en el trabajo incorporado por la Defensora del Pueblo a su informe sobre la situación de los derechos de las víctimas de ETA, al que ha tenido acceso Europa Press.
El escritor explica el contexto en el que a su juicio se tiene que elaborar el relato de la historia del terror de ETA y desmonta argumentos que se han instalado en la sociedad.
Su punto de partida es definir cuál es "la verdad de las víctimas": ETA ha matado en nombre de un proyecto político, "de una Euskalherria imaginada", homogénea y que no admite libertad. "Es una verdad política", sentencia Arregui, que concluye por tanto que el lugar de las víctimas tiene que ser el de la política, el espacio público.
En su opinión, sin embargo, se intenta reducir su espacio al ámbito privado, a la búsqueda del perdón y de la reconciliación que, si bien a su juicio son necesarios, no pueden sustituir "lo que se deja de hacer en el espacio público".
Y eso que deberían hacer instituciones y partidos, añade, es garantizar a las víctimas que el proyecto político de ETA desaparece y no estará en la base de ningún proyecto futuro.
ETA COMO PARTE DE UN CONFLICTO
El profesor universitario reflexiona también sobre cómo ETA ha pasado a estar encuadrada por el nacionalismo en un supuesto conflicto entre el Estado y el pueblo vasco, conflicto que había que resolver mediante negociación.
Explica que "la verdadera fuerza de ETA" más que sus armas ha sido la legitimidad que durante mucho tiempo le ha otorgado una parte importante de la sociedad vasca: se creía que eran luchadores por la libertad durante la dictadura de Franco.
Este apoyo, continua Joseba Arregui, empujó al PNV a afirmar que la violencia de la banda terrorista era parte del conflicto con el Estado y que era preciso encontrarle una solución para que el terror de ETA pudiera desaparecer. "Había que romper el empate eterno entre ETA y el Estado y para ello eran precisos el diálogo y la negociación", afirma.
Así es como el discurso del diálogo fue adquiriendo más fuerza, pero al mismo tiempo mejoró la eficacia policial contra ETA, que mostró su faz más "cruel" e "indefendible", avanzaron los acuerdos políticos contra el terrorismo y crecieron las asociaciones de víctimas.
"De la mano de todo ello, vino la caída del mito de la imbatibilidad de ETA, sustento de la teoría del empate eterno que obligaba al diálogo y la negociación", añade al escritor. A su juicio, la sociedad vasca se movilizó contra ETA sólo cuando la banda terrorista "era un mito en decadencia y que podía ser vencida".
"¿QUÉ HICE YO?"
Por último, Joseba Arregui cree que no puede "ni debe" faltar en el relato de la historia de ETA la posición que adoptó la sociedad vasca y cada uno de sus miembros.
"Nadie se puede librar de la pregunta: ¿dónde estaba yo mientras ejercía su terror? ¿Qué hice yo o dejé de hacer para que esa historia de terror terminara cuanto antes?", pregunta el exconsejero vasco.