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Condenado a 22 años por asesinar a cuchilladas a su exjefe en un polígono de Esparreguera

El acusado alegó en juicio que habían sido "pinchacitos" para defenderse del empresario
La Audiencia de Barcelona ha condenado a 22 años y seis meses de cárcel a un trabajador por asesinar en 2014 a cuchilladas en un polígono industrial de Esparreguera (Barcelona) a uno de los jefes de la empresa que lo había despedido en 2008.
En una sentencia recogido por Europa Press, tras un veredicto de culpabilidad de tribunal popular que lo juzgó, la Audiencia de Barcelona ha condenado a Fernando P. por un delito de asesinato con ensañamiento.
El 29 de enero de 2014 el acusado se dirigió a la empresa situada en el polígono industrial Olana portando dos cuchillos de cocina de 12 centímetros de hoja, se acercó al todoterreno de la víctima y "de forma repentina" le atacó asestándole varias cuchilladas.
Lo sacó del coche y siguió acuchillándole causándole hasta 41 heridas de arma blanca por todo el cuerpo que le causaron la muerte, según los hechos que ha dado por probados el jurado y recoge la sentencia.
Luego, Fernando P. fue detenido en un centro comercial de Abrera llevando encima dos cuchillos ensangrentados y con sus ropas manchadas de sangre.
EL JUICIO
En el juicio celebrado a mediados de octubre, el acusado alegó que las decenas de puñaladas habían sido en realidad "pinchacitos" con los aseguró que intentaba defenderse porque el empresario, según él, se había puesto muy agresivo.
"No fueron puñaladas, le di pinchacitos para que me soltara y se fuera", defendió entonces el acusado, que explicó que había ido al polígono a buscar trabajo en una nueva empresa que un conocido le había dicho que se había instalado allí, pero que no la encontró, y que llevaba dos cuchillos de cocina encima porque tenía la intención de ir a algún sitio a afilarlos.
También dijo que no guardaba rencor a sus exjefes porque su despido se había producido en 2008, aunque desde entonces tuvieron varios pleitos laborales y penales: "Si yo hubiera querido vengarme no hubiera esperado seis años. El rencor no aguanta seis años", defendió en un alegado que el tribunal no ha visto verosímil.