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Conceden por primera vez un permiso penitenciario de tres días a la parricida de Santomera (Murcia)

Francisca González Navarro, la mujer que en enero de 2002 mató a sus dos hijos, de 4 y 6 años, estrangulándolos con un cable de teléfono en Santomera, salió ayer por la tarde de la prisión de Campos del Río después de 14 años interna, según ha podido saber Europa Press de fuentes próximas.
No obstante, aunque es la primera vez que sale a la calle, ésta se encuentra con un permiso de tan sólo tres días, debiendo regresar el domingo.
La Junta de Tratamiento de la prisión no autorizó el permiso solicitado por la parricida, al no darse las circunstancias, por lo que recurrió a la juez de Vigilancia Penitenciaria, que finalmente lo concedió. La parricida está condenada a 40 años de cárcel.
RELATO DE LOS HECHOS
Los hechos ocurrieron el 18 de enero de 2002, cuando la mujer llamó repetidamente por teléfono a su marido, y en un arrebato de celos le recriminó sus infidelidades, lo que originó un cruce de insultos entre ambos. Las llamadas las efectuó a través del teléfono móvil de un taxista Marcos O., quien la había llevado varias veces al polígono industrial donde trabajaba su esposo disfrazada con peluca roja para vigilarle y que llegó a apercibirla de que "tenía que darle una lección".
Sobre las dos y media de la madrugada del 19 de enero, Francisca entró al cuarto donde dormían sus dos hijos pequeños y, pese a que éstos se resistieron, los estranguló utilizando el cable del cargador de su teléfono móvil. El hijo mayor, que dormía en otro cuarto, escucho los gritos de sus hermanos, aunque no acudió al lugar porque pensó que les estaba pegando, algo que su madre hacía con frecuencia.
Después de cometer los crímenes, la mujer salió a la terraza de su domicilio y utilizó una plancha para romper el cristal de una de sus ventanas. Después revolvió el contenido de los cajones de sus mesilla de noche y vació un joyero, ocultando parte de su contenido bajo un cojín del sofá situado en la planta baja de la casa. La sentencia también considera probado que ese día la mujer consumió cocaína y la mezcló con whisky, Champagne y Dormodor.
El relato de hechos probados añade que "Francisca amaba a su marido, pero estaba celosa del mismo desde que se enteró de sus infidelidades, e incluyo llegó a sentir miedo de él, ya que le pegaba con frecuencia y la maltrataba físicamente". También dice que la mujer fumaba y "esnifaba" cocaína desde hace años, aunque "el consumo de droga, alcohol y los celos no le afectaron en su conducta" la noche de los hechos.