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Mas presenta el 27S como acto de "legítima defensa" y fija la victoria en 68 diputados

Artur MasEFE

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha definido este martes la convocatoria de elecciones para el 27 de septiembre como un acto de "legítima defensa ante el ataque sistemático" del Gobierno central y otras instituciones como el Tribunal Constitucional (TC), y ha fijado la victoria del 'sí' en que Junts pel sí y la CUP sumen por lo menos 68 diputados, la mayoría absoluta.

En rueda de prensa tras el último Consell Executiu antes de las vacaciones y horas después de firmar el decreto de convocatoria del 27S, no ha esquivado esta vez el término plebiscitario -aunque ha remarcado que legalmente son elecciones ordinarias-- y ha insistido en que servirán para contar cuantos catalanes están a favor de la independencia y cuantos en contra.
"Todo el mundo sabe que el 27S el recuento que se hará tendrá este carácter" plebiscitario, ha apuntado, y, como el líder de ERC, Oriol Junqueras, y el coordinador general de CDC, Josep Rull, ha defendido que para saber quién ha ganado habrá que contar los escaños que obtengan Junts pel sí y CUP y no si entre los dos tienen mayoría de votos.
Tras recalcar que si hubieran podido celebrar un referéndum acordado el resultado tendría que contarse con votos, ha esgrimido que las continuas negativas del Gobierno central no han dejado otra salida que las elecciones y que, una vez en esta situación, el resultado debe contarse con diputados.
Pese a todo, ha retado de nuevo al Gobierno a cambiar las elecciones del 27S por la celebración de un referéndum acordado con el Estado, y contar así en votos: "Lo cambio ahora mismo.  Hagamos el 27S con una consulta de acuerdo con el Estado y no las elecciones y contemos con votos. A ver qué dicen, aunque me temo que dirán que no".
Posibles escenarios
Preguntado sobre el escenario que abriría una hipotética victoria exigua del sí con sólo un 51% de los votos, Mas ha respondido que sería "bastante incoherente" frenar la independencia porque lo pide un 49%, y se ha mostrado convencido de que con un resultado así Escocia ya estaría negociando su independencia con el Reino Unido.
También se ha posicionado sobre el panorama que se abriría en caso de una victoria por la mínima del 'no', y ha apuntado que, en ese caso, los soberanistas deberían dar "un paso atrás" y el Gobierno central debería tomar nota del alto porcentaje de independentistas y abrir vías de diálogo para mejorar la relación entre Cataluña y el resto de España.
Mas ha criticado que hasta ahora Rajoy se haya negado a mover ficha en nada relacionado con la consulta, y ha revelado que cuando se reunió con él en la Moncloa el verano pasado ya le trasladó que si no podía celebrar la consulta articularía una lista unitaria independentista para concurrir a unas elecciones plebiscitarias: "No puede alegar ignorancia".
Además, ha augurado que el mismo que ahora niega el carácter plebiscitario del 27S -en alusión al presidente del Gobierno-- será el primer en defender que los comicios han sido un plebiscito en el caso de que se impongan fuerzas contrarias a la independencia: "Eso es trampa".
"Guerra sucia"
Preguntado sobre si prevé guerra sucia por parte del Gobierno central en los próximos meses y que afloren casos de presunta corrupción relacionados con CDC, ha asegurado que no le sorprendería, pero ha remarcado que es muy fácil acusar y luego no probar nada: "No sé si habrá guerra sucia, pero lo que sí le puedo asegurar es que nosotros no la haremos".
Mas ha insistido en que espera que en las próximas semanas se produzca una "confrontación limpia" entre partidarios y detractores de la independencia,  y ha augurado que la próxima legislatura -la XI-- será muy diferente a las anteriores porque supondrá, ha aventurado, el alumbramiento de una política nueva en Cataluña.
Sobre la petición de neutralidad que le hizo la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ha asegurado que lo que quisieran es silenciarle: "¿Que quiere decir? ¿Me tengo que poner un bozal a partir de ahora y no decir nada? Eso es lo que querrían, pero ese gusto no se lo daré".
Preguntado sobre si un cambio en el Gobierno central podría cambiar la actitud hacia Cataluña, ha cuestionado que eso pueda suceder en lo que atañe a la celebración de una consulta de autodeterminación, y ha remarcado que hasta ahora sólo IU se ha mostrado abierta a negociar algo así y, ha dicho, no se trata de un partido con opciones de gobernar.