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Ana Botella: luces y sombras tras tres años de gestión al frente de la alcaldía de Madrid

La regidora de Madrid, Ana Botella, ha sacado su nombre de la terna de candidatos a la Alcaldía tras once años de vida municipal y un mandato al frente del Palacio de Cibeles donde sus éxitos, sobre todo en la gestión económica, se han visto ensombrecidos por el caso Madrid Arena, que dejó tras de sí cinco muertes, y la caída de ramas, saldadas con dos fallecimientos en tres meses.

Pasaban dos minutos de las 17 horas cuando la primera edil anunciaba su decisión de dar "por cerrada una etapa" muy importante de su vida aunque sin desvelar los motivos que le han llevado a dar el paso. .
La coincidencia con el día en que su equipo ha tenido que comparecer para explicar la situación del arbolado a raíz de que este lunes se produjera la segunda muerte de un vecino, tras recibir el impacto de una rama, ha sido una mera casualidad, pues hace tiempo que el martes 9 estaba marcado en la agenda para entrevistarse con el presidente del Gobierno.
Botella ha asegurado que deja la carrera por la candidatura sintiendo que ha hecho los deberes, a pesar de que no siempre se ha sentido reconocida. Así lo confesaba en una entrevista a Europa Press, en la que exponía que no esperaba que la aplaudieran pero sí esperaba que, al menos, "se ponga encima de la mesa" lo que ha hecho desde que llegó a la Alcaldía en enero de 2013, con la salida de Alberto Ruiz-Gallardón con destino al Ministerio de Justicia.
Política de contención del gasto
Su política de contención del gasto ha sido aplaudida por muchos al traer consigo la reducción de 500 millones de euros en costes de funcionamiento, lo que ha permitido, según explicó, sostener el gasto social de 450 millones de euros con el que se atienden a 700.000 personas y permitir la 'micropolítica' que cambian la cara de la ciudad. Todo ello sin olvidar la disminución del plazo de pago a proveedores a 17 días y que al final de este año 2014 se habrán pagado 3.000 millones de euros de deuda.
También el bolsillo de los madrileños se ha visto beneficiado por algunas de las decisiones capitaneadas por Botella, como la eliminación de los parquímetros en los cascos históricos externos a la M-30 o la eliminación desde 2015 de la Tasa de Basuras. El próximo ejercicio también será el año de la recuperación de las ayudas sociales de los funcionarios y el de la primera oferta pública de empleo desde la crisis.
Economía familiar para el Palacio de Cibeles
Todo ello ha sido posible gracias a lo que se ha convertido casi en un mantra para Ana Botella y una frase que repite hasta la saciedad: "No se puede gastar más de lo que se ingresa". Y es que la alcaldesa siempre ha hecho gala de aplicar en Cibeles las técnicas de economía familiar que dice haber mamado como la mayor de trece hermanos.
Respaldo y rechazo a partes iguales ha tenido la gestión de Botella desde que llegó al Ayuntamiento como edil en 2003, cuando se le acusó de hacerse un hueco en la vida municipal gracias a la mano de su marido, el expresidente José María Aznar.
Sin embargo, los peores momentos de su mandato empezaron en noviembre de 2012, con la muerte de cinco chicas en la tragedia del Madrid Arena. Los sucesos de la noche de Halloween pusieran patas arriba a un Gobierno municipal en el que se fue sucediendo un goteo de dimisiones, empezando por la del concejal Pedro Calvo hasta la última, la del que fuera inspector jefe de Madrid, Emilio Monteagudo.
La huelga de basuras, que sacó a relucir la peor cara de la ciudad, fue otro de los hitos que posiblemente más hayan pesado en la cabeza de la alcaldesa para adoptar la decisión hoy conocida.
Los contratos integrales fueron el origen del malestar de los empleados, que se hizo patente con trece días de huelga en la recogida de basuras, los mismos contratos que ahora señala la oposición como culpables del deficiente mantenimiento del arbolado. La caída de dos ramas con una diferencia de tres meses y con resultados mortales han podido ser la puntilla para las aspiraciones de Botella a repetir al frente del Palacio de Cibeles.
Frases que la hicieron famosa
Ana Botella también deja tras de sí un reguero de frases que han pasado a formar parte del acervo cultural, desde el 'relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor' hasta las 'peras y las manzanas'.
Corría el año 2005 cuando la entonces concejala del Ayuntamiento mostraba su opinión sobre el matrimonio homosexual en España diferenciando los sexos por frutas. Ocho años después, y ante los examinadores del Comité Olímpico Internacional (COI) en Buenos Aires, la primera edil vendió Madrid con unas palabras que han conseguido que la Plaza Mayor esté en boca de muchos.
Entremedias Botella, todavía como delegada de Medio Ambiente, dio a conocer que la mejor situación del Manzanares se debía a la gestión de las 'gaviotas reidoras', nombre de un tipo de ave que puebla el río y que empleó para referirse, tirando de humor, a los populares. Si el caudal del río estaba mejor se debía a "las obras del Manzanares y por las gaviotas reidoras", defendía.
La alcaldesa de Madrid anuncia su intención de no luchar por la carrera electoral a ocho meses de los comicios municipales y con una palabra que todos los que la han apoyado repiten, la lealtad hacia el partido. Así, la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, ha destacado de la regidora que siempre ha hecho lo que ha considerado mejor para el partido, mientras que el presidente regional, Ignacio González, ha declarado que siempre ha sido "leal" al PP.
En lo que coinciden todos aquellos que conocen a Botella es que es una persona que gana en las distancias cortas: con una sonrisa permanente, Botella ha dado a conocer siempre sus opiniones sin tapujos.
Sus más estrechos colaboradores la definen como una persona muy trabajadora y que nunca pierde los nervios. Hermética también la define bien, aseguran sus amigos. De hecho, muy poca gente conocía sus intenciones políticas por muy cercanos que estén a ella.