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La AN avala el archivo provisional de la investigación sobre los talibanes que atacaron la embajada de Kabul

La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha avalado este viernes el archivo provisional de la investigación sobre el grupo terrorista que participó en el atentado contra la embajada española en Afganistán cometido el 11 de diciembre de 2005 en el que murieron dos policías.
En un auto hecho público este viernes, la Sección Cuarta confirma la decisión del juez Santiago Pedraz de cerrar esta parte de la investigación ante la imposibilidad de llevar a cabo en Afganistán diligencias que permitan esclarecer los hechos.
La resolución explica que, a pesar de este archivo, la causa se reactivará si cualquiera de las partes personadas pide que se realice acciones y añade que, hasta que esto no suceda, no queda otra alternativa que acordar el sobreseimiento provisional.
Esta decisión no afecta a la parte del procedimiento en la que el magistrado instructor investiga los fallos de seguridad en la legación diplomática, en la que se encuentran imputados por delito de homicidio imprudente, el embajador y el segundo embajador en aquella fecha, Emilio Pérez de Agreda y Oriol Sola Pardel, respectivamente.
La querella aceptada en noviembre acusa a Pérez de Agreda de no atender "nunca" las recomendaciones y peticiones de mayor seguridad para la Embajada, que se remontan al inicio de su construcción, en el año 2008.
Los denunciantes aseguran que las deficiencias se comunicaron también a Exteriores y que la mañana del día en que se produjo el atentado se alertó, por los servicios secretos franceses, del riesgo de ataque. "Esto debería haber provocado la toma extraordinaria de medidas" que hubieran evitado la explosión de un coche bomba en los muros de la legación, dicen los familiares, señaló entonces el juez Pedraz.
Las instalaciones de la Embajada, con garitas de paja, ventanas de plástico y puertas de madera, no eran las adecuadas para el lugar donde se encuentra, añade la querella que destaca que la sede diplomática está, además, situada fuera del perímetro de seguridad, en un barrio "rodeado de casas de militares y de señores de la guerra".
El domicilio del embajador --que estaba de vacaciones el día que se produjo el atentado-- sí se encuentra, no obstante, en la conocida como 'zona verde'. Pérez de Agreda mantuvo, a pesar de ello, un "mutismo absoluto" sobre estos problemas y "ponía en constante riesgo" a los ocupantes del edificio al permitir "el trasiego de mercaderes" que paseaban por la legación ofreciendo productos como joyas y alfombras, dicen los familiares.